El pasado viernes una densa neblina y el mal clima impidieron que helicópteros y aviones sobrevuelen el mar de Paracas. La búsqueda de Ashley Vargas desde el aire, entonces, continuó con los drones y, aunque parezca increíble, la Fuerza Aérea del Perú (FAP) no era la que tenía el mejor equipo para esta tarea.
La Fuerza Aérea del Perú sacó un comunicado tras el hallazgo del cuerpo de la piloto de su institución Ashley Vargas Mendoza.
Los dos drones que la Municipalidad de San Borja cedió voluntariamente para las operaciones son los que han tenido el mayor trabajo en estos 13 días.
Ambas aeronaves no tripuladas son modelo Matrice 300 RTK, conocido en el mercado como ‘la bestia’ por su robustez, alta capacidad de vuelo y las nítidas imágenes que captura con su cámara.
Sus operadores son exoficiales FAP que ya llevan cuatro años manejando esta tecnología, que es usada para patrullar las calles del distrito limeño.
Drone de la Municipalidad de San Borja en acción.Las funciones de estos drones en la búsqueda de Vargas, según pudo conocer Perú21, es sobrevolar todo el litoral desde la playa Gallinazo hasta la isla Zárate para detectar señales del avión siniestrado, operación por la que recorren 5 kilómetros diarios.
La Fuerza Aérea, por su lado, también tiene un Matrice 300 RTK, pero apenas con dos baterías y operadores sin la experiencia de los funcionarios del municipio, mientras que los ex-FAP de la comuna disponen de 12 baterías para que sus drones tengan mayor duración en el aire.
El Ejército apoya con un dron modelo Matrice 30, con mucha menos potencia y, por esa razón, su objetivo es verificar zonas puntuales.
Improvisando en emergencia
El despliegue militar en el cielo reveló otro pasivo de la FAP: el uso de limitada logística para emergencias.
Un helicóptero MI-17, que está destinado al transporte de personal y carga pesada, fue adaptado como un search and rescue (búsqueda y rescate, SAR por sus siglas en inglés) para atender la situación que ya se alarga por semana y media.
Helicóptero MI-17 de la FAP en pleno sobrevuelo en Paracas. (Javier Zapata)
En octubre de 2024, en medio de los cuestionamientos por el millonario gasto para la compra de 12 aviones caza, el ministro de Defensa, Walter Astudillo, anunció que el Gobierno también planeaba la adquisición de helicópteros SAR.
“Son helicópteros de estándar mundial que se emplean para salvamento, para búsqueda e incluso para traslado de pacientes graves. La geografía de nuestro país nos obliga a tener ese tipo de aeronaves”, declaró a la prensa.
Por su parte, el comandante general de la FAP, Carlos Chávez, dijo a la revista Zona Militar que la armada peruana tiene helicópteros con una antigüedad de entre 35 y 50 años, “que en otras partes del mundo son reliquias de museo”.
Otro helicóptero usado para el rescate de Ashley Vargas es el Enstrom. De acuerdo con expertos consultados por este diario, es un vehículo pequeño en el que solo entran dos personas y que puede complicarse con los fuertes vientos de Paracas.
También están a disposición un avión KT-1P —el mismo modelo que piloteaba la desaparecida alférez— y un avión B-200 de la Marina de Guerra, según informó la misma Fuerza Aérea; pero ninguno de estos equipos, según los especialistas, está preparado para la búsqueda y rescate en un caso como este.
Avión KT-1P de la FAP en plena búsqueda. (Javier Zapata)
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