Julio es el mes en que el Perú se viste de fiesta. Las calles se llenan de banderas, música y tradición. Pero también es el momento perfecto para renovar lo que nos rodea, para transformar lo cotidiano en motivo de orgullo.
Con ese espíritu, CPP, la marca peruana de pinturas con más de 90 años en el mercado, lanzó una nueva edición de su campaña “¡Pinta PE!”, una iniciativa que invita a los peruanos a recuperar la costumbre de pintar sus fachadas como símbolo de identidad, pertenencia y transformación social.
Este año, el barrio de Mirones, en el Cercado de Lima, fue protagonista. En el bloque 21 de la Unidad Vecinal N.o 3, CPP no solo grabó su más reciente spot publicitario, sino que también impulsó una jornada de renovación comunitaria que dejó huella. Con la donación de más de 90 galones de pintura látex Satinado y Duralatex, bases y esmaltes C, vecinos se unieron para embellecer sus fachadas y celebrar juntos el cumpleaños del Perú.
La jornada culminó con un divertido y fraternal festejo. Los vecinos compartieron una variedad de piqueos criollos, acompañados de bailes típicos y música en vivo, para celebrar así el trabajo en equipo.
El bloque 21 no se pintaba desde hace más de 10 años. Esta nueva intervención de CPP ha beneficiado a más de 40 residentes. Además, como parte del impulso a la participación comunitaria, se entregaron vales de 50% de descuento en pintura látex CPP a vecinos de otras cuadras, motivándolos a sumarse y llenar de color todo el barrio.
Pintar como acto de transformación colectiva
La acción en Mirones fue mucho más que estética, fue una expresión de comunidad. Como revela un estudio de Consumer Truth, el acto de pintar va más allá del color: representa orden, seguridad y armonía. Cuando un vecino pinta, los demás se contagian. Se genera un efecto dominó que impulsa al barrio entero a renovarse. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en Mirones: una movilización vecinal que convirtió el pintado en una fiesta de hermandad.
CPP entiende que no se puede cambiar todo el país de golpe, pero sí se puede empezar por mejorar el lugar donde vivimos. Porque el Perú también está en el barrio, en las esquinas donde crecimos, en las fachadas a las que podemos devolverles el brillo. Y, cuando el barrio mejora, el Perú también.