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Maniobras políticas comparadas

Tácticas de Debate

Las estrategias que Fuerza Popular y Juntos por el Perú usarán para defenderse y evidenciar al rival de turno en un debate técnico que será finalmente político.

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DEBATE
Más que mostrar los peligros de la inflación y el estatismo, los fujimoristas buscarán evidenciar las mentiras de un equipo corrupto que ya tuvo su oportunidad con Pedro Castillo y no pudo hacer ninguna reforma.
Fecha actualización:
24/05/2026 - 07:05
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No nos engañemos: el debate de hoy domingo 24 de mayo es técnico, pero en el fondo es político. Por eso, cada partido no ha terminado de mostrar todas sus cartas hasta el mismo instante del enfrentamiento. El secretismo juega un rol clave porque permite cambiar la alineación en función de la coyuntura y de la mano que tiene el oponente.

NO METER MIEDO

Al cierre de edición, la alineación del equipo que debatirá en nombre de Fuerza Popular es aún un misterio. Se habla de varios exministros de Economía y tecnócratas de primer nivel, pero ninguno está confirmado para la polémica. La mención a dos ex-MEF de Alan García es más una colaboración a nivel de planes de gobierno que una presencia en la confrontación.

El fujimorismo buscará evidenciar las falencias y falacias en el plan de gobierno de Roberto Sánchez, especialmente en rubros como economía, empleo y reducción de la pobreza. Atacarán el aumento en el sueldo mínimo por antitécnico (“mentiroso”), sin chocar con el espíritu de la medida de aumentar remuneraciones. Y explicarán que de nada sirve un aumento imposible si la inflación hará que todo suba de precio. El ejemplo que dio Luis Carranza con Juan Pari en el debate de 2021 es un extracto a estudiar: cuántos panes se podían comprar antes y cuántos panes se podrán comprar con Sánchez. Ejemplos concretos, imágenes poderosas y comparaciones aterrizadas a la realidad de cada región. Cuánto cuesta el balde de agua, cuál es el estado de las ollas comunes y cómo mejorar la pluridocencia o la escuela multigrado, por ejemplo. Un ejemplo voceado es mostrar el costo del combustible en la selva en relación con el dinero desperdiciado en el barril sin fondo de Petroperú.

Se buscará subsanar un error de la primera vuelta, cuando Fujimori le dijo a Sánchez que era peligroso. Fue un gol regalado. Aquella vez, el candidato respondió que en efecto “era peligroso para la mafia”, explayándose en el victimismo. En tiendas naranjas, dicen que no incidirán en el peligro del plan de JPP, sino en las mentiras y propuestas falsas. Más que mostrar los peligros de la inflación y el estatismo, buscarán evidenciar las mentiras de un equipo corrupto que ya tuvo su oportunidad con Castillo y no pudo hacer ninguna reforma. Y en ese preciso tema de reforma del Estado, a diferencia de Rafael López Aliaga, no anunciarán disolución de ministerios ni reducción del Estado. La lección de la propaganda del mono del Fredemo ya fue largamente aprendida y dejó escuela.

 

EL ORDEN

El orden de las exposiciones también será clave. Juntos por el Perú abrirá esa primera sección sobre “Reforma del Estado”, mientras que Fuerza Popular tendrá el turno inicial en el segundo tema de “Juventud y deporte”. La tan preciada réplica en ciertos temas álgidos estará en manos naranjas.

En el caso del debate entre candidatos a la presidencia, Keiko Fujimori abrirá las intervenciones en los bloques de “Seguridad ciudadana” y de “Educación y salud”. E irá tras el elector de Carlos Álvarez, que busca mano dura. Roberto Sánchez iniciará las exposiciones en las secciones de “Fortalecimiento del Estado democrático” y de “Economía, empleo y reducción de la pobreza”.

Marco Vinelli, coordinador del plan de gobierno, se ha cuidado de no ratificar ni negar algunos nombres. Incluso, a último minuto, aún se debate la participación de un candidato a la vicepresidencia que ha sido funado en redes sociales por una reciente entrevista. Los defensores de Roberto Sánchez alegan que las declaraciones evidencian el complot contra Castillo, pero la verdad es más simple: fue la reacción de las instituciones a un golpista corrupto que intentó un putsch en tiempo real. Incluso se dice que en JPP (Juntos por el Perú) quieren sacar de la manga un elemento sorpresa en la línea de la supuesta conjura contra el sombrero. Un eco de cuando Alberto Fujimori mostró la portada del diario Ojo contra Mario Vargas Llosa.

 

LOS TÉCNICOS SE ALQUILAN

 

El paralelo no es gratuito. Como Castillo, el equipo de Roberto Sánchez jugará el rol que tuvo Alberto Fujimori en el próximo debate presidencial y su equipo buscará hacer lo mismo en la previa del debate técnico. Sobre todo, figuras como Íber Maraví, Juan Pari y Hernando Cevallos. Son los que “no hablan tan bien pero dicen la verdad”. Los que no vienen de la izquierda tradicional sino de abajo. Los que no cuentan con el apoyo del gran capital. Los ‘underdog’, como dicen los politólogos gringos. Todo es parte de la narrativa victimista del outsider peruano.

Sabiendo la superioridad técnica del equipo de Fuerza Popular, el equipo de JPP buscará “hablarle en sencillo a los hijos del pueblo”, como dijo Sánchez en su debate de primera vuelta. Una mirada al careo entre Sánchez y Fujimori da más luces sobre conceptos, ideas y giros. Sánchez, por ejemplo, repitió más de cinco veces la idea de que “me atacan” y “me golpean”. Harán ver a los tecnócratas del bando naranja como muy teóricos, muy comprometidos con el gran capital, muy limeños y muy de escritorio. El discurso zurdo mezclará el rol del Estado con el del sistema económico. Y explicarán particularidades económicas de la sierra y la selva, donde el capital se traduce en activos y moneda de cambio como ovejas, plantas y ríos. El fin es dejar mal parados a los economistas con doctorado. Y la conclusión será simple: el modelo económico no funciona. Y ahí es donde debe entrar la voluntad política. En tiendas sanchistas están citando lo que le dijo Luis Bedoya Reyes al tecnócrata Jorge Grieve en pleno debate televisado de 1966. Grieve era técnicamente superior. Y le dijo al ‘Tucán’: “Yo no sé qué hace un político postulando para la alcaldía de Lima cuando todos los problemas que tiene que enfrentar el alcalde son técnicos, y usted es un político. El problema del transporte es un asunto técnico, el problema de los mercados es un asunto técnico”. A su turno, y con la cunda que lo caracterizaba, Bedoya replicó: “Mire, ingeniero, los técnicos se alquilan, los políticos decidimos. Cuando sea elegido alcalde, lo voy a contratar a usted”.

Como dijimos, no será un debate técnico, sino político.

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