La marcha del fin de semana en el Centro de Lima generó confusión. En redes sociales se atribuyó la convocatoria a la organización Generación Z.
EN CAMPAÑA. Partidos políticos —unos ya movilizados en las calles con la bandera pirata de One Piece y otros todavía no—, junto a colectivos de jóvenes de 18 a 29 años, afinan sus últimos movimientos para colocar a sus propios representantes en la futura Cámara de Diputados.
Pero en las calles predominaban los millennials (29 a 44 años) y la generación X (45 a 60). Los Z (18 a 29 años) eran pocos, pero estuvieron presentes.
El detalle no pasó desapercibido: la protesta no habría sido convocada por la organización Generación Z, como se difundió en redes, sino por otras generaciones que buscaron montarse en el impulso de la movilización juvenil iniciada hace casi un mes.
En medio de pancartas y consignas contra el Congreso y el Gobierno, una imagen se viralizó rápidamente. El sábado por la noche hubo reparto de táperes con arroz con pollo, recordando escenas de las marchas a favor de Pedro Castillo en la segunda vuelta de 2021 y en la Toma de Lima entre enero y marzo de 2023 tras su vacancia.
Esto se transmitió por TikTok.
TIENEN APOYO. Policía decomisó el agua (abajo) y la cena llegó en camioneta (arriba).
Más temprano, en la plaza San Martín, la policía decomisó cajas con botellas de agua que les iban a repartir.
¿QUIÉN SOLVENTA?
El exjefe de la DINI y la Dircote, coronel en retiro Max Anhuamán, dijo a Perú21 que lo que corresponde investigar es quién financia las movilizaciones y qué es lo que buscan. Para el experto preocupa, además, la violencia registrada en anteriores marchas, como los ataques a los agentes de la Policía.
“Lo más notorio que hemos visto hasta ahora de una manifestación que no es normal ni pacífica son los desplazamientos, los incendios, el uso de bombas molotov y de avellanas (que lanzaron a los policías). Eso es lo más notorio. Aparentemente, ayer (sábado) ha sido más pacífica, pero no nos dejemos engañar con eso. Lo hacen para distraernos, porque ellos saben que, si se repite lo de la molotov, la población se les irá encima, porque si hay algo que odia el peruano es el terrorismo”, señaló Anhuamán.
En esa línea, el analista político Luis Benavente advirtió que la protesta —que comenzó con una demanda legítima— se ha ido transformando y hoy se parece a la Toma de Lima, donde también se repartía comida.
Pero para Benavente hay algo más alarmante: la escalada de violencia. “En los años 70 había una frase marxista que se escuchaba mucho decir: ‘Prende una chispa en la pradera y arderá pronto’”, recordó.
LOS Z NIEGAN APOYO ECONÓMICO
Desde la organización juvenil Generación Z, un miembro —en comunicación con Perú21— rechazó tajantemente cualquier tipo de financiamiento externo y negó que hayan participado en la marcha de este sábado.
Además, denunciaron que un joven —de nombre ‘Rumi’— resultó herido por un perdigón, lo que elevó la tensión en torno a la movilización.
El domingo, la protesta fue menor: hubo menos personas y se centró en los alrededores de la plaza San Martín y el Palacio de Justicia, donde se repitió el grito de libertad para Samuel Rodríguez, joven con detención preventiva de 90 días por golpear a un policía.
La pregunta sigue en el aire: ¿quién pone los recursos para la comida, el agua y la logística?
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