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Expresidente de la República

Francisco Sagasti: "En el Perú muchas veces parece que estamos caminando de espaldas al futuro”

El expresidente habla del nuevo gobierno. No cree en respuestas fáciles ni soluciones extremas. Sí, en la moderación radical. Y que la división es entre autocracia y democracia. Cree en “aceptar lo que sucedió, tomar las lecciones y pasar la página”.

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SAGASTI. Escribió 'Knowledge is power' sobre Francis Bacon. Reeditó 'Incertidumbre' (Planeta, 2026), trilogía con 'Gobernanza' y 'Confianza'.
Fecha actualización:
26/07/2026 - 08:05
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¿Cómo ve el caso peruano?

Nos adelantamos a las crisis de otros países. Tenemos un deterioro de la democracia y una polarización que tiene un par de decenios y que ahora vemos en otros lugares. Siempre he dicho que el Perú es una especie de laboratorio social donde suceden las cosas primero en menor escala y es más fácil verlas, pero luego se extienden a nivel general.

 

¿Hay una falta de dirección y visión?

Primero falta una toma de conciencia. En el Perú muchas veces parece que estamos caminando de espaldas al futuro. Nos preocupamos por lo que pasó ayer, lo que pasó hace años, cómo reescribir la historia de los 90, cómo reinterpretar a la Independencia, pero no nos damos media vuelta para ver todo lo que se viene por delante.

 

Hay un historicismo. No soltamos el pasado.

Hay una especie de fascinación. Estamos atrapados por nuestro pasado, pero simplemente para reescribirlo, no para entender qué significa.

 

¿Cómo sería la reescritura de los 90?

Se trata de borrar la memoria histórica. Pero no solo de los 90, sino de los 80, un periodo terrible y sangriento. Y la gente se olvida. Abimael Guzmán se formó en la China de Mao. Traía ideas verticales de revoluciones sangrientas para reformar la sociedad e imponerlas desde arriba, de manera vertical, con una ideología muy clara. Envenenó a una generación de jóvenes, sobre todo en la región andina, y creó el terrorismo como método. Hay que aceptar lo que sucedió, darse cuenta, tomar las lecciones y pasar la página. Y no dar una idea puramente sesgada. Estos intentos absurdos de reinterpretar y distorsionar el Informe final de la CVR me dejan muy preocupado. El problema es tratar de reescribir la historia de un lado sesgado, sin aceptar que la causa fue el terrorismo genocida de Sendero y las lecciones que aprendieron Abimael y sus secuaces en China. Y en segundo lugar, cómo la respuesta fue excesiva en algunos casos. Pero, reconociendo la causa primigenia de Sendero, hay una cosa importante. El Estado como respuesta no puede caer en las mismas prácticas. Tiene que estar por encima, mantener la legitimidad y responder con fuerza, pero no cayendo en la provocación de hacer las barbaridades que hizo Sendero, porque pierde la legitimidad.

 

Salomón Lerner dice que la CVR es perfectible...

En los años subsiguientes ha aparecido nueva información. No se trata de que un texto que intentó hacer lo mejor que pudo permanezca sin ningún cambio mínimo. Pero la orientación, el esfuerzo y las conclusiones fueron bastante balanceadas y serias, asignando la responsabilidad primigenia a Sendero y al MRTA. Habría que ver los antecedentes, por ejemplo, de Luis de la Puente Uceda. Al luchar contra estos guerrilleros, las FF.AA. tomaron una conciencia mayor de la precariedad en regiones. Y una concepción más orientada a apoyar reformas que cambiaran la condición de las zonas menos favorecidas. Eso se ha olvidado. Hay que reconocer las cosas como son y como han sido. Y no tratar de imponer un sesgo de un sentido u otro al pasado para reinterpretarlo. Hay que tener la mente abierta y escuchar a todos, y poner encima el primer artículo de la Constitución. La vida es el valor supremo. Hay que protegerla y no cometer los excesos de los que la desprecian. Nuestras FF.AA. y la Policía cuentan con oficiales que tienen una clara conciencia de que es necesario respetar los derechos humanos y de que los excesos en sus instituciones no deben quedar impunes. Desgraciadamente, hemos visto en los últimos cinco años esos excesos repetirse. Contrastemos el tratamiento de las protestas durante el gobierno de transición y durante el gobierno que siguió al del presidente Castillo.

 

Los alcaldes de Puno le han pedido a la presidenta una comisión sobre las muertes en las protestas.

Cualquiera que sea el mecanismo, eso ha debido y debe ser uno de los primeros actos del nuevo gobierno. Ya sea una comisión independiente o un estudio del propio gobierno en consulta con las poblaciones afectadas y las autoridades de la zona.

 

¿Qué más podría estar en la agenda del gobierno?

Déjeme citar una famosa frase de don Quijote: “Enderezar entuertos y desfacer agravios”. El gobierno entrante, mientras estuvo en el Parlamento diez años, tuvo la voz cantante total en los primeros cinco y un liderazgo muy fuerte en los segundos. El problema es que va a tener que deshacer los entuertos y los agravios que ha hecho.

 

Algunas leyes populistas también…

Todo lo que se ha hecho para favorecer a los propios congresistas. Leyes que han duplicado el presupuesto en cinco años de una manera absurda y leyes que abren un forado en el Estado y han creado una situación fiscal muy precaria. No creo en esas palabras de catástrofe en el sector público. Nosotros recibimos el gobierno de transición en 24 horas y era un país realmente en situación crítica. Y le dimos vuelta en pocos meses. Se está poniendo el parche antes de que salga el chupo. Los últimos cinco años han descalabrado y deshecho la administración pública. Pero se puede rápidamente resolver con una concepción amplia de a quiénes convocar y, sobre todo, con una dirección desde la presidencia. Ahí veremos si la presidenta aprende muy rápido. Su experiencia hasta el momento, en términos de responsabilidades laborales, no ha sido con el sector público ni el privado.

 

Salvo con el Congreso.

Pero no es una responsabilidad ejecutiva. Va a tener un proceso de aprendizaje sumamente rápido. Ojalá ella y las personas que la rodean tengan la apertura de rodearse y convocar a un equipo que pueda suplir las deficiencias que desde el Ejecutivo van a aparecer muy rápidamente. La actuación de Fuerza Popular desde el Congreso los últimos diez años ha puesto trabas a lo que es un gobierno efectivo y a la estabilidad de las cuentas fiscales.

 

¿Cómo lograr la ansiada reconciliación?

Uno pasa la página, pero vuelve a mirar atrás. Por eso, me gustan los libros físicos, donde se puede regresar con facilidad. Hay que mirar al futuro siendo consciente del devenir histórico.

 

¿Hay un ligero optimismo patrio?

Más que optimismo, expectativas. La gente espera no solo algunas señales o gestos, sino algunas acciones que permitan devolver la confianza en el gobierno y la esperanza en el futuro.

 

La expectativa crece porque la presidenta electa intentó llegar tantas veces.

Habría que recordar la frase de un expresidente al que le gustaba una ranchera. “No hay que llegar primero; hay que saber llegar.” No llegó a la primera. Vamos a ver ahora si sabe llegar.

 

¿Cómo pasar la página sin olvidar?

Eso requiere un enorme esfuerzo de reconocer nuestros propios prejuicios y sesgos. Disponernos a escuchar al otro. Y a pesar de tener puntos de vista diferentes, dejarlos de lado por un momento y buscar acuerdos parciales y temporales que nos permitan avanzar. Esto requiere una disposición de las personas involucradas en la conducción del país. Pero sobre todo, un liderazgo político capaz de tener esta actitud de escucha, reconocimiento y moderación para poder reconocer al otro como igual. Y eso es fundamental.

 

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