La vida de Alfonso Reyes cambió cuando una serie de exámenes y evaluaciones llevaron a un diagnóstico que lo atemorizó: a sus 54 años padecía de cirrosis autoinmune, una etapa avanzada de daño con cicatrices en el hígado causada por una inflamación crónica debida a la hepatitis autoinmune.
En esta situación, el sistema inmunitario ataca por error al tejido hepático sano. "Fue un golpe muy fuerte. Hasta ese momento no sabía que una enfermedad de este tipo podía avanzar de forma tan silenciosa", reconoce Reyes, quien hoy, ocho años después de aquel diagnóstico, es ahora presidente de la Asociación Gratitud a Donantes.
Pacientes trasplantados alertan que fortalecer la prevención, el diagnóstico oportuno y el acceso a atención especializada puede evitar que más peruanos lleguen a necesitar un trasplante de hígado para sobrevivir.
Y es que precisamente fue una donación la que le salvó la vida. Sin embargo, el camino para poder recibir un trasplante de hígado y el tratamiento que necesitaba fue largo, lleno de más exámenes y angustiosas esperas.
"Después de confirmar el diagnóstico, tuve que iniciar los trámites de atención en EsSalud para que el policlínico validara el diagnóstico y emitiera la referencia correspondiente al hospital especializado en trasplante hepático", dice en conversación con Perú21.
Así fue como el señor Reyes fue derivado al Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen, donde inició una serie de evaluaciones para poder acceder a un trasplante, uno que salvó su vida, aunque no fue fácil.
"La principal dificultad fue el tiempo y la cantidad de evaluaciones que debía completar antes de ingresar a la lista de espera. Primero tuve que conseguir una cama en el área de Gastroenterología para realizarme una biopsia y reconfirmar el diagnóstico", nos cuenta.
"Luego vinieron las evaluaciones de las distintas especialidades médicas para certificar que estaba en condiciones de recibir un trasplante. El proceso se extendió porque mientras lograba completar algunos exámenes, otros iban venciendo y tenía que volver a realizarlos. Así transcurrieron más de dos años hasta que, finalmente, en octubre de 2017, pude ingresar a la lista de espera para un trasplante hepático", señala.
El milagro de la donación
Reyes estuvo internado más de 15 días a la espera de una respuesta, pues su situación era crítica y, si en caso no podía acceder al trasplante, sus posibilidades de vivir se limitaban
"Recuerdo que, cuando llegó la noticia de que había un órgano compatible, todo fue muy rápido: se generó un movimiento alrededor mío para prepararme y trasladarme a quirófano", relata. "Fue un momento de mucha tensión, porque incluso había dificultades para conseguir la cantidad de sangre que requería y el tiempo se iba acortando", nos dice.
Sin embargo, a pesar de la desesperación e incertidumbre, la donación llegó. Ocho años después del trasplante, Reyes ve la vida de manera distinta, un efecto secundario de las segundas oportunidades.
"Aprendí a valorar más los momentos en familia, a cuidar mi salud y a ser consciente de la importancia de cada día", reflexiona Reyes.
"También llevo conmigo un profundo agradecimiento hacia la persona que, a través de la donación de órganos, me dio una segunda oportunidad, y hacia su familia, que finalmente tomó la decisión de decir sí a la donación. Ese gesto cambió mi vida para siempre", dice agradecido.
El reto del trasplante de hígados salvadores
Los trasplantes de hígado son uno de los procedimientos de mayor complejidad en la medicina. Se realizan cuando el hígado ha perdido de manera irreversible su capacidad de funcionar y no existe otro tratamiento eficaz.
El mayor obstáculo para incrementar los trasplantes hepáticos en el Perú sigue siendo la escasez de donantes. "Sin un donante no existe la posibilidad de realizar el trasplante", dice Reyes al respecto.
Las autoridades sanitarias estiman que cerca de 7.000 personas esperan un órgano o tejido, por lo que el Minsa y EsSalud mantienen campañas para fomentar que los ciudadanos expresen su voluntad de donar órganos en su Documento Nacional de Identidad (DNI).
"Es importante fortalecer el diagnóstico y tratamiento oportuno porque cuando una enfermedad hepática avanza, puede afectar significativamente la calidad de vida de las personas. Se pueden perder capacidades para realizar actividades cotidianas, trabajar o estudiar, y muchas veces se requiere del apoyo constante de un familiar para movilizarse o acompañar el proceso", señala.
"Detectar y tratar a tiempo las enfermedades hepáticas puede ayudar a evitar complicaciones mayores y mejorar las posibilidades de los pacientes", apunta.
Cuidado con la hepatitis
Es preciso señalar que el trasplante no ha curado al señor Alfonso, pues ahora tiene que cuidar su alimentación, hacer deporte frecuentemente y así contrarrestar los efectos nocivos de los inmunosupresores.
Según la OMS, las hepatitis B y C crónicas son responsables de la mayoría de los casos de cirrosis y cáncer de hígado relacionados con infecciones virales. Cada año provocan alrededor de 1,3 millones de muertes en el mundo, una cifra comparable a la de la tuberculosis.
Además, cientos de millones de personas viven con hepatitis crónica, muchas de ellas sin saber que están infectadas.
"Es importante que las personas conozcan estos riesgos porque llegar a una etapa avanzada de una enfermedad hepática crónica puede significar un camino muy difícil, con un impacto no solo en el paciente, sino también en su familia y en todo su entorno cercano", señala don Alfonso.
Algunas enfermedades hepáticas pueden evolucionar a complicaciones más graves como el hepatocarcinoma celular (HCC), un tipo de cáncer de hígado que requiere atención especializada.
Los controles oportunos y la detección temprana son fundamentales para identificar cualquier cambio a tiempo, acceder a tratamiento y evitar que la enfermedad avance a etapas más complejas.
Por otro lado, es preciso señalar que la cirrosis es una enfermedad que solo le da a las personas que consumen alcohol es un mito que se debe descartar. Por esa razón, muchas personas que no tienen este hábito creen que están libres de riesgo y no consideran necesario realizar controles médicos.
"La cirrosis también puede aparecer por otras causas, como enfermedades autoinmunes, hepatitis virales u otras afecciones crónicas del hígado. Por eso es importante informarse, realizar controles oportunos y no esperar a que aparezcan síntomas para cuidar la salud hepática", aconseja Reyes.
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