El Senado roncará en el próximo quinquenio. Hay simulacro para la mitad del Senado: los senadores por distrito nacional. No hay encuestas ni simulacros sobre los 30 senadores regionales, de los cuales 4 corresponden a Lima.
Solo ingresarán al Senado las agrupaciones que superen el 5% de votos válidos y obtengan al menos 3 senadores, no importa si nacionales o regionales. En las elecciones por senadores regionales, quien obtenga la primera mayoría se queda con la única curul disponible para cada región. Por ello, los partidos que han logrado reclutar candidatos con arrastre en tres regiones o más y cumplan al menos con el 5% de votos válidos para el Senado en total podrán tener representación en el Senado, aunque no hayan obtenido senadores nacionales.
En el último simulacro de voto por Senado nacional de Ipsos (26 de marzo), lograban pasar la valla para el Senado: Fuerza Popular, Renovación Popular, Juntos por el Perú, Alianza para el Progreso, Partido del Buen Gobierno y Ahora Nación. Se quedaban fuera por poco Podemos Perú, País para Todos y Somos Perú. Las encuestas son fotos de un momento. Con tanto indeciso, las tendencias pueden influir en ese resultado. Pero estos datos aplican solo a la mitad del Senado, las otras 30 curules se rigen por quién gana, aunque sea por una nariz (¿eso explicará tanto Pinocho?).
En esa mitad del Senado puede salir sobrerrepresentada la izquierda en el sur, si los candidatos elegidos corresponden a la misma agrupación. También influye qué tan conocidos son los logos, y eso le puede dar ventaja a Juntos por el Perú frente a Ahora Nación o el Partido del Buen Gobierno. La familiaridad con el logo también podría ayudar a Alianza para el Progreso, Podemos Perú y Somos Perú, que han demostrado anteriormente elegir candidatos con arrastre en regiones y tener un logo conocido.
Todo Perú reconocerá el lápiz de Perú Libre, pero las encuestas no muestran mayor posibilidad de que logre curules en el Senado. La alianza Venceremos tiene también pocas posibilidades, además de un logo poco conocido. Según los datos disponibles hasta ahora, también podrían quedar fuera del Congreso Unidad Nacional, APRA, Partido Morado y Avanza País, salvo que logren pasar la valla por diputados (5% de los votos válidos y 7 diputados). Los indecisos terminarán de definir el nuevo mapa político del Perú en estas elecciones, y sí puede cambiar bastante.
Algunos candidatos presidenciales serán parte del nuevo Senado. Postulan López Aliaga, López-Chau, Belmont, Pérez Tello, Lescano, Acuña, Vizcarra, Espá, Grozzo, Luna Gálvez, Cerrón y Chiabra, incluyendo a algunos con poca probabilidad. Quienes accedan a una curul de esta lista tendrán un papel importante en el reto no menor de lograr consensos suficientes, aunque hay algunos que tienen más bien un perfil confrontacional. No estarán en el Senado Fujimori, Álvarez, Sánchez, Nieto, Olivera ni Forsyth, casi todos no tan predispuestos a conciliar.
Con miras a la próxima semana en que se recibe información de todo tipo, conviene tener claro el peso relativo de cada nivel socioeconómico: 2.4% de la población es A, 11.9% B, 33.3% C, 25.4% D y 28% E. Son los peruanos de menor nivel socioeconómico quienes más responden que votarán en blanco, nulo o ninguno o todavía no saben por quién votar: 23% en nivel socioeconómico A, 29% en B, 37% en C, 42% en D y 47% en E. Pero estos porcentajes se combinan. Hay mucho más indecisos en niveles socioeconómicos bajos y, además, son una proporción mucho más grande de la población. En estas elecciones, las preferencias electorales pueden ser marcadamente distintas por nivel socioeconómico. En nivel socioeconómico A, Renovación Popular gana con 33% a Fuerza Popular que tiene 5% en intención de voto por Senado nacional, pero ese nivel socioeconómico solo representa el 2.4% del total. En nivel socioeconómico E, Fuerza Popular le gana 7% a 1% a Renovación Nacional, y ese nivel socioeconómico es 28% del total.
El futuro del Perú depende mucho de qué tan sensatos sean los próximos senadores y de cuánto consenso logren para desandar lo malo del legado de este Congreso y encaminar al país hacia el crecimiento y el buen funcionamiento del Estado.