Aprovechar lo que ya es viral para fijar un nuevo mensaje es un truco perfectamente válido en política. No es nuevo ni necesariamente malo. El problema aparece cuando el mensaje empieza a revelar una convicción peligrosa: que la proactividad, por sí sola, basta. Se puede ir a toda máquina… también al precipicio. Uno puede tener un auto con motor poco potente, pero no uno sin timón. Lo que se espera de un líder no es solo proactividad, sino dirección y decisiones.
En realidad, la expresión “a toda máquina” no difiere tanto del ya célebre “con punche” de la expresidenta Boluarte. La diferencia es que, esta vez, la acción sí parece acompañar al eslogan, cosa que no ocurría antes ni por asomo. Es probable que ese contraste explique parte de la diferencia en los niveles de aprobación entre el presidente interino Jerí y su antecesora. La proactividad se percibe, y eso siempre suma. Pero sin dirección y decisiones, se puede erosionar rápido.
Cuando los problemas graves no se resuelven —y peor aún, cuando generan con razón miedo y angustia— la proactividad sin dirección clara puede verse como ruido o show. La inseguridad ciudadana es el tema prioritario para la ciudadanía sin duda alguna. Y cada noticiero lo reafirma.
Que, en Lima, y en el país en general, faltan policías no es materia de debate. Estamos por debajo de los estándares internacionales y esa es, además, la razón que ha usado el propio Gobierno para justificar que las Fuerzas Armadas apoyen a la Policía.
No se entiende, entonces, cómo puede resultar que no haya problema alguno para que coincidan el mismo día celebraciones importantes de Universitario y Alianza Lima. O faltan policías o no faltan. No enfrentar esa realidad podrá permitir quedar bien con las dos hinchadas por el momento, pero lo que se transmite es inconsistencia y falta de dirección. Y eso no se compensa con hiperactividad.
Uno de los líos más complejos que hoy está en el candelero es la situación de Petroperú. Resulta gravísimo que la ministra de Economía declare en una entrevista radial que el directorio se demoraba en entregar información solicitada por el MEF. Bajo cualquier estándar mínimo de gobernanza, eso es inaceptable. ¿Cómo interpretar un mensaje tan grave en solitario? ¿Tiene la ministra el respaldo político del presidente y su gabinete que es necesario para poner orden como corresponde?
Un proceso serio de ordenamiento en Petroperú requería una estrategia de comunicación mucho más integral. Como mínimo había que socializar mucho más los problemas concretos que la situación de la empresa genera para el peruano de a pie. Sin ese trabajo previo, era perfectamente previsible que surgieran reacciones políticas oportunistas como ya las hay, tanto en el Congreso como entre quienes quieren candidatear.
La pregunta clave es si el presidente Jerí va a comprarse ese pleito. Sería lo responsable, si de verdad se quiere dejar la casa ordenada para el siguiente gobierno como se ha prometido. Incluso para los partidos que aspiran a gobernar, sería preferible recibir un problema ya encaminado que uno postergado por cálculo político. Pero el desorden de tantas candidaturas promueve exactamente lo contrario: una visión inmediatista e individual, en la que cada actor maximiza su conveniencia de corto plazo sin mirar la gobernabilidad futura.
Para un tema tan grave como Petroperú, ¿va a haber una posición definida y firme? ¿O se va a intentar flotar en la comodidad breve de la indecisión, a costa de una gravedad mucho mayor más adelante? No decidir también es decidir, solo que empeoran las opciones con el tiempo de indecisión.
Los presidentes interinos han tenido, en el pasado, niveles de aprobación altos. Para Jerí, estos meses son una oportunidad política excepcional y absolutamente inesperada. Los problemas del país son muchos, pero una gestión breve y eficaz puede convertirse en un activo muy poderoso, especialmente tratándose de un político joven. Esa ventana, sin embargo, no se aprovecha solo con movimiento. Requiere también crecer con la gravedad de la situación que se enfrenta.
P.D.: ¿Las disposiciones complementarias incluidas de contrabando en leyes que no tienen nada que ver no deberían ser inconstitucionales?