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La vida después de la pérdida

“El psicólogo George Bonanno sostiene que estamos diseñados para elaborar duelos y muchos somos, lo que denomina, ‘dolientes resilientes’”.

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Duelo
Se ha escrito mucho sobre el duelo, pero seguimos intentando comprenderlo mejor. (foto: Pexels).
Fecha actualización:
01/04/2026 - 07:35
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La vida está llena de pérdidas y, por ende, también de duelos. No solo me refiero a la muerte de seres queridos —que, por supuesto, es una de las experiencias más dolorosas—, sino también a otras pérdidas: dejar un trabajo, mudarse, distanciarse de una amistad o separarse de una pareja. Incluso, los duelos pueden surgir frente a grandes cambios de identidad, en los que uno deja atrás partes de sí mismo: pasar niñez a la adolescencia, o convertirse en madre o padre.

El hecho es que nadie se salva de atravesar duelos a lo largo de la vida, aunque no es raro que intentemos evadirlos. Lo veo con frecuencia en mi consulta: pacientes que no han logrado elaborar alguna pérdida terminan cargando un dolor aún mayor. Los duelos, de alguna manera, se acumulan y se reactivan entre sí. Es decir, cuando una pérdida no ha sido elaborada y sobreviene otra, el nuevo duelo no empieza desde cero, sino que arrastra los anteriores.  

Se ha escrito mucho sobre el duelo —desde el psicoanálisis, la psiquiatría y la literatura—, pero seguimos intentando comprenderlo mejor. Quizá por eso se han propuesto modelos que buscan ordenarlo, como la conocida teoría de las “etapas del duelo” (negación, ira, negociación, depresión y aceptación). En realidad, no creo posible ordenar un fenómeno psíquico tan complejo. Entiendo que hacerlo brinda cierta ilusión de control sobre algo que asusta mucho, pero el duelo rara vez es lineal: más bien parece ser ondulante, con emociones que fluctúan en el tiempo. Los científicos han encontrado que el duelo, al igual que el miedo, es una respuesta de estrés, acompañada de profundos cambios fisiológicos: las hormonas y el estrés se incrementan, los patrones de sueño se alteran y el sistema inmune se debilita.  

Aunque el duelo es un tema abrumador, es indefectiblemente parte de la vida. El psicólogo George Bonanno plantea que tendemos a imaginarlo como algo más debilitante de lo que realmente es. Sostiene que estamos diseñados para elaborar duelos y muchos somos, lo que denomina, “dolientes resilientes”. Eso no significa que sea fácil. El duelo es, en efecto, un trabajo: requiere un esfuerzo psíquico, físico y espiritual, que es importante atravesar, confiando en que tenemos los recursos para ello. Me gusta pensar que toda pérdida, incluso la más dolorosa, puede abrir nuevas posibilidades, además de dejar aprendizajes. Todos tenemos duelos, es importante aprender a convivir con ellos y tratarlos con cuidado y compasión.

 

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