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¿La culpa la tiene el parlamentarismo o los partidos? 

“Estamos en una situación crítica y se ha usado la vacancia (y ahora censura) con absoluta irresponsabilidad. Pero si nos chancamos el dedo 4 veces, la culpa no es del martillo, sino de quien lo usa”.
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balcázar
¿La culpa la tiene el parlamentarismo o los partidos? 
Fecha actualización:
21/02/2026 - 07:00
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Con ya cuatro presidentes en este periodo, cabe preguntarse si es bueno o no que exista la posibilidad de que el Congreso pueda vacar a un presidente o si es mejor aguantarse los cinco años, no importa qué pase. ¿Estaríamos hoy en una mejor situación si Castillo gobernaba todo su periodo? O, a pesar de todo lo malo que ha sido la seguidilla Castillo-Boluarte-Jeri-Balcázar, ¿resulta, aun así, un poco menos mala?  

El argumento más potente para generar algo de tranquilidad hoy es que el presidente solo tiene cinco meses, no cinco años. La pregunta solo admite especulaciones como respuesta, pero sigue siendo clave. El haber tenido tantos presidentes genera incertidumbre y una gestión mala del Estado, pero puede habernos salvado de una situación peor. “Más peor” podrá estar mal escrito, pero vaya que aplica a la realidad y la política peruana.  

La economía y la ciencia política han hecho estudios comparativos entre los países que tienen sistemas presidencialistas y parlamentarios, para ver qué resultados genera cada uno. En general, el parlamentarismo sale favorecido en la comparación. No se puede atribuir esos resultados directamente al sistema de gobierno porque hay muchos otros elementos importantes: número y fortaleza de partidos, calidad del resto del sistema institucional, cuestiones históricas, etcétera.  

En el sistema parlamentario es el Congreso el que nombra al primer ministro, que es el líder del Poder Ejecutivo. Si se llega a una situación de enfrentamiento entre Ejecutivo y Congreso, el primer ministro o negocia una nueva mayoría o renuncia. Tradicionalmente, en Perú, cuando el Ejecutivo no ha tenido mayoría en el Congreso se han producido golpes de Estado.  

Hoy vivimos el periodo más largo de gobiernos democráticos sucesivos. Antes no habíamos pasado el récord de quince años (1933-48), seguidos por dos periodos de doce años (1956-68) y (1980-92). Nuestra democracia era de mecha corta. Ahora ha sido una tira de cohetecillos: harto ruido, pero poca potencia destructiva. Sin duda estamos en una situación crítica y se ha usado la vacancia (y ahora censura) con absoluta irresponsabilidad. Pero si nos chancamos el dedo 4 veces, la culpa no es del martillo, sino de quien lo usa.  

El gran problema posiblemente esté en que no tenemos partidos de verdad, sino redes de oportunistas de la política que aprovechan marcas ya establecidas o crean nuevas para aprovecharse del poder que da el Estado para sus propios intereses. No hay ideología ni organización de personas que comparten principios y una visión sobre el desarrollo del Perú. Por eso hay 36 candidatos en pugna en estas elecciones. No hay 36 visiones distintas de país.  

El interés ni siquiera implica intentar ser gobierno, sino en obtener pedazos de poder en el Congreso para negociar intereses de grupo. APP y Podemos, por ejemplo, tienen a sus dueños como candidatos a presidente, pero saben bien usar su poder desde el Congreso para sacar leyes y nombramientos que los favorecen.  

Los partidos políticos están en crisis desde 1990. Fujimori fue elegido (y Belmont incluso antes) por ser outsider debido al descrédito de los partidos políticos. Partidos tan antiguos como el APRA, Acción Popular y el PPC han atravesado y/o pasan por crisis bien serias, desde hace tiempo. No han sido capaces de procesar conflictos internos y renovarse. Grupos internos han incluso arriesgado la permanencia del partido por ambición personal. En todo el mundo los partidos tienen líderes con ego mayúsculo y serruchos de cierto calibre, pero usualmente no llegan a jugarse la existencia por esos conflictos.  

Y esos son los partidos que han formado a la mayoría de los líderes de los nuevos partidos, que tampoco tienen un futuro tan claro. Somos Perú y Podemos son casi una agencia de independientes, donde cada uno hace lo que quiere. Forsyth se sentía en total libertad de criticar públicamente a Jerí cuando era presidente interino, echándole la culpa al Congreso. Pero fue la bancada de Somos Perú la que eligió a Jerí para que la representara en la mesa directiva, no cayó del cielo (ni surgió del infierno).  

Con 36 partidos no hay sistema que funcione, en primera vuelta varios quedarán fuera. Vote por partidos que tengan cierta coherencia y filtren a quien admiten. 

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