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A esperar sentado las 26 incógnitas del Senado

“Lo que sí queda claro es que el presidente que salga elegido no va a poder gobernar si no logra generar consensos, fundamentalmente en el Senado”.

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Fecha actualización:
28/03/2026 - 07:05
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Las encuestas y simulacros que se publican tienen representatividad nacional, con una muestra aleatoria de más de 1,200 encuestados. Eso permite tener un margen de error pequeño para las elecciones que son nacionales, es decir, para las planchas presidenciales y para los 30 senadores que son elegidos por todos los peruanos. Con esa muestra no se puede estimar qué va a pasar con los otros 30 senadores —uno por cada región y 4 por Lima— ni los 130 diputados. Respecto a esos cargos, no tenemos cómo saber cuál es la intención de voto porque las encuestas no incluyen una muestra de tamaño suficiente para ser representativas a nivel de cada región. Una encuesta que sí lo fuera requeriría un tamaño de muestra de aproximadamente 13,000 personas, y lamentablemente no hay cómo financiarla.  

Solo en el caso de Lima Metropolitana, aunque se haya hecho preguntando por intención de voto para Senado Nacional y no por la circunscripción específica de Lima Metropolitana, se podría suponer que los resultados para los 4 senadores y 32 diputados a ser elegidos por esta circunscripción podrían distribuirse de manera similar. Eso implica que tendremos información sobre 98 diputados y 26 senadores recién el día de las elecciones.  

Es la consecuencia lógica de haber optado por un esquema de representación mixto en el Senado y de la característica usual de las cámaras de Diputados. Estas fórmulas rompen un poco el concepto de un elector un voto, porque no en todas las circunscripciones se da la misma relación entre votantes y elegidos. Hay regiones que terminan teniendo más representación y otras menos, en ambas cámaras. Lima, por ejemplo, está subrepresentada.  

Como, además, la cifra repartidora tiende a castigar a los partidos con menos votos y existe la insólita superabundancia de opciones, hay varias agrupaciones que van a quedar fuera de ambas cámaras. Como han faltado encuestas representativas a nivel regional, las sorpresas el día de la elección pueden ser no menores. Más aún si es que, por la doble valla electoral, un candidato a diputado o senador regional le puede haber sacado cuerpos de ventaja al resto en su región, pero no lograr una curul porque su agrupación no obtuvo el 5% de los votos válidos para esa cámara. La composición final de los 30 senadores regionales y 130 diputados puede demorar y variar en el proceso, generando dudas que deberían ser advertidas por los entes electorales para que no haya sorpresas.  

Aclarar qué puede y qué no puede pasar en estas elecciones según las reglas electorales es indispensable, porque son demasiados cambios a la vez y la elección es de una gran complejidad. Incluso quienes seguimos en detalle estos temas cuando los explicamos a otros descubrimos que hay varios detalles que no teníamos del todo claros. Es un enredo no menor, y hay que anticipar la desenredada porque va a haber un montón de partidos que queden fuera cuando se computen los resultados del 12 de abril. Los políticos, en mi humilde opinión basada en la experiencia de varias elecciones, pierden sentido de realidad con harta facilidad. Una vez que las sillas se reparten, las posaderas que se quedaron sin silla no se quedan quietas. En estas elecciones la proporción de posaderas a sillas es excesiva por donde se le mire.  

El problema es que este año elegimos de todo y no volvemos a elegir sino hasta las regionales y municipales 2030 y generales 2031. Después de la sobredosis electoral 2026 viene una sequía de elecciones de cuatro años, siempre que se respete el cronograma electoral luego del cambalache permanente de presidentes que hemos tenido en el último lustro.  

Lo que sí queda claro es que el presidente que salga elegido no va a poder gobernar si no logra generar consensos, fundamentalmente en el Senado, la cámara que más poder concentra y de la cual tendremos 26 incógnitas hasta el día de la elección. Los candidatos que dicen que disolverían el Congreso si no se aceptan sus propuestas o mienten o no han hecho su tarea, el Senado no se disuelve nunca.

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