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El gran faro del pensamiento liberal

"Vargas Llosa fue un defensor de la libertad como valor supremo, aplicable en todos los ámbitos de la vida humana, el político, el económico y el social’’.

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Mario Vargas Llosa
Fecha actualización:
02/11/2025 - 07:10
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Mario Vargas Llosa fue homenajeado hace unos días en el X Congreso Internacional de la Lengua Española que se desarrolló este año en Arequipa con la participación del rey de España; y lo será nuevamente en unos días más en el Hay Festival, el gran encuentro cultural que se lleva a cabo anualmente en la Ciudad Blanca y otras ciudades del mundo. No es de extrañar. Nuestro premio nobel de literatura fue miembro de la Real Academia Española (RAE) y un gran impulsor de traer acontecimientos culturales a su ciudad natal, a la que legó su biblioteca.

Vargas Llosa, el peruano más universal, debería ser recordado también en la CADE que se desarrollará esta semana. Como candidato del Frente Democrático, tuvo una participación memorable en la CADE 1989 trazando el camino liberal para salir del caos en que estaba sumido el país entonces. A CADE 2025 vendrá Cayetana Álvarez de Toledo, directiva de la Fundación Internacional para la Libertad, que fundó Vargas Llosa en 2002.

Cuando falleció, hace seis meses, se recordó mucho su extraordinario talento literario y, con alguna controversia, sus posiciones a favor o en contra de algún candidato o gobernante en las últimas décadas, pero se soslayó un tanto cuán relevante ha sido como pensador político. El libro El polemista arriesgado, con prólogo de Álvaro Vargas Llosa, introducción de la ganadora del Premio Nobel de la Paz María Corina Machado y ensayos de doce expresidentes de nueve países latinoamericanos y dos expresidentes del Gobierno de España, es un justo homenaje que nos recuerda esa omisión.

Los expresidentes coinciden en llamarlo “el pensador político más importante de Latinoamérica” (Iván Duque), “la voz liberal más grande y comprometida que hemos tenido” (Jorge ‘Tuto’ Quiroga), “fervoroso defensor de la cultura de la libertad” (Eduardo Frei) y “la columna vertebral del liberalismo latinoamericano” (Andrés Pastrana); así como en destacar su “liderazgo intelectual” (Mauricio Macri) y virtudes que facilitaban la difusión de sus ideas como su “inmensa sencillez y coloquial sabiduría” (Guillermo Lasso), su “cortesía, coraje y humildad” (José María Aznar), su “bravura y generosidad” (Felipe Calderón) y su “insobornable independencia” (Mariano Rajoy).

Vargas Llosa denunció en sus novelas los autoritarismos (Conversación en La Catedral, La fiesta del Chivo), los fanatismos (La guerra del fin del mundo), las utopías revolucionarias (Historia de Mayta), los abusos provenientes de la codicia mercantilista (El sueño del celta, Tiempos recios), los populismos (La fiesta del Chivo) y los nacionalismos (El sueño del celta); pero su pensamiento político liberal se explayó en su libro de memorias de la campaña de 1990, El pez en el agua; en sus libros de ensayos Desafíos a la libertad, Contra viento y marea, Sables y utopías; y su gran testamento intelectual La llamada de la tribu (en la que reseña los aportes de Adam Smith, José Ortega y Gasset, Friedrich Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Jean Francois Revel), así como en innumerables conferencias, artículos y entrevistas.

Vargas Llosa fue un defensor de la libertad como valor supremo, aplicable en todos los ámbitos de la vida humana, el político, el económico y el social. A diferencia de algunos liberales económicos que pueden ser autoritarios o conservadores en lo político o lo social, Vargas Llosa siempre defendió la primacía de la persona y, por lo tanto, no solo creía en las ventajas de la economía de mercado abierta y la globalización, sino que también defendía con pasión la democracia, la libertad de prensa, la libertad de culto, la libertad sexual, siempre con una perspectiva cívica y solidaria, comprometida con la igualdad de oportunidades, a diferencia de los hoy llamados libertarios.

Ya es tiempo de que todos reconozcamos que Vargas Llosa no solo ha sido un extraordinario novelista, sino también el pensador liberal más influyente de América Latina.

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