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El Estado no atiende promedios (ni el ciudadano los entiende)

“Ya se vienen publicando estimaciones de lo que costarían varias propuestas de distintos planes de gobierno, pero más plata no significa mejor Estado”.

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(Grok/Perú21)
(Grok/Perú21)
Fecha actualización:
24/01/2026 - 07:05
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Si hay que elegir entre más de 30 desodorantes, compro el más barato o de la marca más conocida, para ahorrar tiempo. Si esa cantidad de opciones se traslada a candidatos presidenciales y al Congreso, la complejidad se vuelve estratosférica. Lo único que queda claro es que una mala elección terminará oliendo muy mal, y el último lustro lo demuestra.    

Por eso urge buscar buenas maneras de simplificar. Una de ellas es usar revisatucandidato.pe, que ha lanzado Transparencia en colaboración con muchas otras instituciones. Ahí se tiene la información de más de 20 bases de datos públicos para conocer más de lo que pueden no estar diciendo los candidatos. Si cada elector no se toma ese trabajo, vamos a repetir el desastre de Congreso y presidentes que hemos tenido este lustro. Revisatucandidato.pe sirve para descartar malos candidatos, de todos los colores.  

Si alguno de los candidatos en pugna ofrece mejores servicios del Estado, habría que preguntarle cómo así va a producir ese resultado. Ya se vienen publicando estimaciones de lo que costarían varias propuestas de distintos planes de gobierno, pero más plata no significa mejor Estado, como han demostrado varios informes recientes. El cómo se gasta la plata y de qué manera se miden los servicios de cada unidad prestadora de servicios es clave.  

Las estadísticas generales en educación, salud, seguridad ciudadana, administración de justicia, etcétera, nos dicen que hay un problemón por resolver. Pero esos son indicadores totales o promedio, que sirven para el diagnóstico, pero no para la gestión. El Estado funciona bien o mal en cada una de esas unidades. Nadie experimenta la tasa de vacunación, la mortalidad infantil, la tasa de deserción en secundaria o los homicidios por 100 mil habitantes. Esos indicadores son vitales para ver el bosque, pero luego hay que preocuparse por cada planta. La gente experimenta su posta, su comisaría, el colegio de sus hijos y la oficina donde presentó un trámite. Y es ahí donde esas mediciones tienen que hacerse y publicarse periódicamente, no con el objetivo de sancionar, sino de gestionar cada unidad.  

En salud, por ejemplo, los datos clave para gestionar no son totales ni promedio, sino qué establecimiento específico tiene esperas crónicas o cancelan citas de manera sistemática y dónde el stock de qué medicamentos básicos falla. Esa información existe en los sistemas del Ministerio de Salud, porque si no, no se podría estimar el promedio, que sí se publica, y las bases de datos pueden estar disponibles para la academia, pero hay un uso más simple: reunirse con el jefe de cada unidad y ver cómo se mejoran sus indicadores. Si uno maneja un equipo de ventas sin indicadores por cada vendedor, ¿qué gestiona?

En educación ocurre lo mismo. No sabemos cuántas horas efectivas de clase se han dado cada semana en cada colegio. Tenemos concursos y premios a las mejores escuelas y profesores, lo que sirve para motivar, pero no basta para gestionar. Sin indicadores por colegio, el sistema no tiene cómo apoyar al colegio que está retrasado ni estimular a todos los que van bien.  

En seguridad, las cifras nacionales sirven, pero dicen poco al vecino que quiere saber si su comisaría responde rápido, patrulla su zona o investiga las denuncias que recibe. Y lo mismo ocurre con todos los trámites administrativos. Cada municipalidad, gobierno regional o entidad del gobierno central que tramita permisos, debería publicar todos los meses cuánto demora cada trámite e indicadores de satisfacción del usuario. Cualquier sistema de trámite documentario registra esos datos. No se usan para evaluar oficinas para no armar lío y sin algo de lío no hay mejora.

Medir no es castigar; es distinguir, aprender y corregir. En Perú hay la infraestructura básica para hacerlo. Sistemas como SIAGIE, HIS, SIDPOL y los sistemas de trámites almacenan datos todos los días. No falta información; falta voluntad para convertirla en gestión pública visible.

Un Estado serio se atreve a medirse bien regularmente. Cada colegio, posta, comisaría, etcétera, tiene que ser medida en su desempeño, por los mejores indicadores que estén disponibles. Si el Perú no logra eso pronto, vamos a seguir igual.   

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