Un informe de Perú21 con el apoyo de la plataforma Dapper ha proyectado, sobre la base de datos oficiales de la ONPE, cómo quedaría la conformación del nuevo Congreso bicameral, a luz de los actuales resultados.
Como se había advertido desde el día en que se inscribieron las más de 35 organizaciones para participar en estos comicios, serán muy pocas las que pasen la valla electoral. Aquellas que lo logren, además de la representación que tendrán en el hemiciclo, asegurarán así su inscripción –y existencia oficial– como partidos políticos.
Según la proyección de Dapper, en ambas cámaras quedarían solo seis bancadas, dos de ellas predominantes, pero sin alcanzar mayoría alguna por sí mismos.
Como señala Augusto Rey, de esa institución, será un Congreso menos fragmentado que el actual, donde tenemos 12 bancadas y un grueso contingente de no agrupados, sin contar tránsfugas y demás: “Más que un Congreso dominado por una mayoría, se configura un sistema donde la capacidad de articular alianzas define el poder. Desaparece el bloque transaccional de Podemos y APP del periodo anterior y emerge una lógica más estructurada, aunque no necesariamente más predecible”.
Con la segunda vuelta en el horizonte y según avanza el conteo de la ONPE, todo indica, por otra parte, que el país nuevamente se polarizará, por lo menos hasta que se defina quién ocupará finalmente Palacio de Gobierno. Un escenario inevitable por la circunstancia electoral, pero que debe remontarse ni bien se instalen los representantes en sus respectivos escaños.
Es imperativo entonces que las nuevas bancadas con un mínimo de afinidad dejen de lado los enfrentamientos que pudieron generarse en la campaña y lleguen a acuerdos de consenso que hagan respetar y promuevan los rubros que le han dado desarrollo al país. Es decir, promover la inversión privada y defender la estabilidad tanto fiscal como monetaria. Y, al mismo tiempo, frenar el avance de las economías ilegales y las tendencias estatistas regresivas que solo hundirán al Perú.