A dos meses del conflicto, Ormuz sigue siendo el epicentro de la crisis en Medio Oriente, originada luego del bloqueo del estratégico paso marítimo tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán el 28 de febrero.
El problema energético originado desde entonces es severo e incluso el vicepresidente global de la empresa estadounidense de análisis financiero Standard & Poor’s, Daniel Yergin, calificó esta crisis como “la mayor perturbación energética que jamás hayamos visto”, en declaraciones a Bloomberg.
Explicó que el impacto va más allá del petróleo, ya que afecta a los suministros mundiales de gas natural, fertilizantes, helio, aluminio y productos petroquímicos. Asia es la que más sufre, añadió, ya que “el 80% del petróleo y el 90% del GNL (gas natural licuado)” se destinaron a ese continente.
Estados Unidos e Irán establecieron una tregua en Ormuz que estuvo vigente un mes, desde el 15 de marzo hasta el 15 de abril, y que se prorrogó hasta el 21 de este mes. Posterior a ello, Estados Unidos, a petición de Pakistán, según Donald Trump, extendió la tregua sin plazo definido “hasta que concluyan las negociaciones”, por lo que el gigante de Norteamérica anunció que la ampliación del alto el fuego implica que la Marina de EE.UU. se mantenga en Ormuz y en los puertos iraníes, permaneciendo sus fuerzas “preparadas” para cualquier escenario.
AFECTACIONES
La situación en Ormuz golpea a los países del Golfo. La directora del Gulf International Forum, Dania Thafer, dijo que si el estrecho no se reabre “algunos de estos Estados sufrirán golpes muy duros, y ya es el caso”.
Por ejemplo, Catar detuvo su producción de GNL y, al igual que los productores de energía de Kuwait y Baréin, declaró un “caso de fuerza mayor”, lo que lo protege frente a sus clientes.
En tanto, en Dubái, el impacto inicial de los ataques se atenuó, lo que permitió que los niños regresaran al colegio tras más de un mes de educación a distancia. Sin embargo, los restaurantes están vacíos, las zonas turísticas desiertas y varios hoteles cerraron por renovación, mientras que a varios empleados de establecimientos de lujo les adeudan salario.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la mitad de los países del Golfo espera una contracción de su economía este año y se prevé una desaceleración del crecimiento en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. El director del FMI para la región, Jihad Azour, dijo que estos países petroleros cuentan con recursos para reactivar sus economías, pero todo depende de la extensión de la crisis y de la capacidad de encontrar una solución duradera al conflicto.
AFP informó que la parálisis del estrecho de Ormuz puso de relieve la dependencia de la mayoría de los países del Golfo de esta vía marítima, ya que incluso para Emiratos y Arabia Saudita, con oleoductos que les permiten a parte de sus exportaciones evitar este paso, los esfuerzos de diversificación se ven amenazados.
CANAL DE PANAMÁ, EL GRAN BENEFICIADO
En medio de la crisis, hay un gran beneficiado: el canal de Panamá.
El abogado Rodrigo Noriega señaló que “con todos los bombardeos, los misiles, los drones, las empresas dicen que es más seguro y más barato cruzar por el canal de Panamá”.
En conversación con AP, sostuvo que “todo está afectando las cadenas de suministro globales”. En la actualidad, las empresas han pagado cuatro millones de dólares para que sus barcos crucen por el canal, según informó la Autoridad del Canal de Panamá.
En condiciones normales, las empresas agendan con anticipación su turno para que sus embarcaciones pasen por el canal y pagan un precio fijo de entre 300,000 y 400,000 dólares. Cuando no han hecho la reserva, se la compran a otros países; la mayoría lo hace a Estados Unidos, Guyana o Brasil. Así evitan el paso por Medio Oriente. Alrededor del 6% del comercio mundial pasa por el canal de Panamá.
La guerra ha cambiado el escenario político y comercial del mundo, y los estragos del conflicto podrían agravarse con el paso de los días.