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MATAN A EXTORSIONADOR a balazos tras amenazar a víctima (VIDEO)

¿Karma instantáneo? El hombre acababa de exigirle 10 mil dólares al dueño de un centro odontológico cuando lo balearon por la espalda.

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Ocurrió frente a una conocida pollería de Guayaquil.
Fecha actualización:
02/07/2026 - 19:49
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Un nuevo hecho violento sacudió al norte de Guayaquil y volvió a encender la indignación ciudadana frente al avance de las criminalidad. Un presunto extorsionador fue asesinado a balazos cerca del mediodía del miércoles 1 de julio en la etapa 6 de la zona conocida como Mucho Lote 1, cerca de un parque.

La víctima fue identificada preliminarmente como Erick Ch., señalado por moradores como un extorsionador de establecimientos comerciales de la zona. Su cuerpo quedó tendido en medio de la calle, mientras a pocos metros permanecían sus sandalias, su casco y la motocicleta en la que se movilizaba.

De acuerdo con las primeras versiones, el hombre habría llegado hasta un consultorio odontológico para dejar una nota amenazante. En ese mensaje, según información difundida inicialmente por la policía, se habría exigido el pago de 10 mil dólares bajo amenazas contra la vida del propietario del local.

Pero apenas salió del establecimiento, la escena dio un giro brutal. Según testimonios de vecinos, otra persona salió detrás de él y le disparó por la espalda en repetidas ocasiones, sin darle oportunidad de escapar.

El malviviente cayó sobre el asfalto en una escena que dejó estremecidos a los transeúntes. La Policía llegó minutos después y confirmó que el hombre ya no tenía signos vitales, mientras los agentes acordonaban el área para iniciar las diligencias.

El crimen no solo expone la violencia de las bandas, sino también el terror que viven los comerciantes de Guayaquil. En la misma zona, vecinos indicaron que otros negocios ya habían sido amenazados, entre ellos un restaurante que habría sido baleado semanas atrás y cuya fachada aún presentaría marcas de proyectiles.

La indignación crece porque la extorsión se ha convertido en una condena diaria para pequeños negocios, consultorios, restaurantes y familias enteras. Cada panfleto intimidante no es solo un papel: es una amenaza directa contra la vida, el trabajo y la tranquilidad de quienes intentan sobrevivir.

En redes y entre vecinos, el caso provocó reacciones divididas. Algunos lo resumieron con una frase dura: “La paloma disparó a la escopeta”. Pero más allá del comentario popular, el fondo del caso es mucho más grave: Guayaquil vive atrapada entre amenazas, sicariato, ajustes de cuentas y miedo.

 

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