Goldman Sachs advirtió que el precio del petróleo podría superar los US$120 por barril durante el cuarto trimestre de 2026 si las restricciones en el estrecho de Ormuz se prolongan y la producción petrolera del golfo Pérsico tarda hasta diciembre de 2027 en recuperarse.
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El banco de inversión sostiene que este escenario se produciría porque una interrupción prolongada de las exportaciones desde el golfo Pérsico terminaría afectando también la producción de crudo.
La explicación es que, si las exportaciones permanecen bloqueadas, el petróleo producido no tendría cómo salir de la región y comenzaría a acumularse en los depósitos. Cuando estos alcancen su capacidad máxima, las empresas se verían obligadas a extraer menos crudo, reduciendo la oferta disponible en el mercado mundial.
En la medida en que el crudo no pueda salir con normalidad, parte de esa producción tendría que ser recortada, agravando el déficit de oferta.
En ese contexto, el mercado necesitaría precios más elevados para contener el consumo y equilibrarlo con una oferta más escasa.
Goldman considera que el problema ya no radica únicamente en las dificultades para transportar petróleo a través de Ormuz, sino en el impacto que un bloqueo prolongado tendría sobre la producción de los principales países exportadores de la región.
Impacto
La magnitud del escenario también refleja el nivel de tensión que Goldman asigna al mercado. Un Brent por encima de US$120 no supondría un máximo histórico, pero sí devolvería al petróleo a los niveles más elevados alcanzados durante los momentos más críticos del conflicto.
Frente a los aproximadamente US$88.45 registrados el 21 de julio, ello implicaría una subida adicional cercana al 36%. Además, representaría un precio alrededor de 50% superior al promedio base de US$80 por barril que el propio banco proyecta para el cuarto trimestre de 2026.
El análisis del banco muestra que la situación de los flujos volvió a deteriorarse tras los nuevos ataques registrados en la zona. De acuerdo con cifras recogidas por MarketWatch, el transporte de petróleo desde el Golfo cayó a menos del 45% de los niveles previos al conflicto, después de haberse recuperado parcialmente durante la tregua.
Como consecuencia, la renovada interrupción de Ormuz también impulsó los precios del crudo alrededor de 25% respecto de los mínimos registrados a comienzos de julio, según The Wall Street Journal. Esta evolución refuerza el riesgo de que una restricción prolongada de los embarques se traslade progresivamente a la producción regional.
Oleoductos alternativos
Goldman también incorpora el papel de los oleoductos alternativos. Si bien estas obras permitirían reducir gradualmente la dependencia de Ormuz, el banco considera que no ofrecen una solución inmediata.
De acuerdo con sus estimaciones, la nueva capacidad protegería algo más del 45% de las exportaciones petroleras del golfo Pérsico hacia fines de 2027 y superaría el 60% recién hacia finales de 2028.
Mientras tanto, los proyectos requieren inversiones, nuevas conexiones, infraestructura portuaria y acuerdos entre los países involucrados. Por ello, no impedirían una restricción severa de la oferta durante los próximos trimestres si Ormuz permanece cerrado.
La advertencia representa una revisión del balance de riesgos realizado por Goldman Sachs conforme evolucionó el conflicto. En marzo, el banco elevó su previsión para el Brent del cuarto trimestre de 2026 debido a una interrupción más prolongada de los flujos por Ormuz.
No obstante, en su escenario base, Goldman espera que el Brent promedie US$80 por barril en el cuarto trimestre de este año y US$75 durante 2027. Esta previsión supone una desescalada del conflicto y una recuperación progresiva de los flujos de crudo procedentes del golfo Pérsico.
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