Pasó volando. Está a punto de terminar una nueva edición de la Copa del Mundo, la cual pasará seguramente a la historia por varios motivos. Y es que desde el día 1 hasta esta tarde, el día de la definición, la mejor palabra para describir este último mes y medio de puro fútbol es “impredecible”.
Es cierto que siempre hay sorpresas y, por supuesto, en este Mundial no faltaron. La eliminación de Uruguay en fase de grupos, la caída de Alemania en dieciseisavos o la increíble historia de la asombrosa selección de Cabo Verde, que estuvo cerca de llevarse a Lionel Messi y sus amigos a los penales (donde cualquier cosa hubiera podido suceder) son solo algunos ejemplos.
No obstante, nadie tenía en sus predicciones —o en la polla que juegan con sus amigos y familia— que España, luego de una discreta fase de grupos, pegara un salto por encima del nivel que mostró en la última Eurocopa. Salto lo suficientemente alto como para eliminar sin mayores apuros y preocupaciones a la todopoderosa Francia de Kylian Mbappé y Ousmane Dembelé, que era el absoluto favorito para hacerse de esta Copa del Mundo.
Menos nos pudimos imaginar que la Argentina que sufrió, y por momentos sobrevivió, para dejar en el camino a Cabo Verde, Egipto y Suiza, le dio vuelta en semifinales a un partido que venía perdiendo frente a una generación inglesa que no solo jugaba muy bien, sino que también se pintó de candidato al título. Y lo hizo de la mano de Messi, quien tras Rusia 2018 era fusilado por sus detractores y en 2022 era ‘jubilado’, pero con eterno agradecimiento, por sus fanáticos.
Esta vez, ‘La Pulga’ —chapa que, por cierto, tal vez ya no le haga justicia a su estatus de leyenda del fútbol y toda la sabiduría y mística futbolística que carga consigo— mantiene, ya con 39 años, un nivel, por lo menos, similar al de la última Copa del Mundo. Es más, esta versión de la selección argentina resultó depender más de él de lo que lo hacía aquel equipo que se proclamó campeón en Catar.
La impredictibilidad, como se mencionó antes, ha sido la regla. Hubo momentos en los que incluso el azar parecía haberse forzado en favor del espectáculo, como si el universo hubiera hecho de las suyas para que nadie pudiera predecir lo que iba a suceder en la mayoría de los partidos.
Tal vez sea porque algunos encuentros se disputaron cerca de Hollywood, pero no es exagerado decir que queda la impresión de que esta Copa del Mundo parece ser parte del guion de una película. De una épica.
Que alguien explique cómo el Argentina-Inglaterra terminó 2-1 a favor de los sudamericanos, cuando aquel fue el mismo resultado del histórico duelo disputado entre ambos por los cuartos de final de México 86, con la figura de Diego Maradona brillando detrás y marcando el único paralelo, estableciendo la única valla comparable para lo que ha venido haciendo Messi en este Mundial.
¡Cómo demonios el bebé al que bañó Lionel Messi hace casi 20 años para una campaña publicitaria terminó siendo Lamine Yamal, la estrella y joya de la selección española, a quien enfrentará esta tarde por su tercera final del mundo! Solo un blockbuster podría ofrecer tal desenlace en el que el pasado, presente y futuro se enfrentan para definir al campeón del mundo, en una ‘finalísima’ entre el campeón de Europa y el campeón de América que se terminó postergando para el momento preciso.
Y, por supuesto, cada película tiene un villano. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se ha encontrado en el ojo de la tormenta desde antes de que se iniciara el torneo. Y claro, una decisión sumamente criticada —aunque ya no muy comentada con el pasar de los partidos— fue la de incluir a 48 selecciones en lugar de las tradicionales 32. Luego, la credibilidad de la FIFA quedó por los suelos cuando se le perdonó la expulsión al jugador norteamericano Folarin Balogun a pedido del presidente Donald Trump.
Esta trama tiene de todo y anticipa un final que pasará a la historia.
MENCIÓN HONROSA
Es imposible no mencionar el ‘partidazo’ que nos regalaron Francia e Inglaterra por el tercer puesto. Los ingleses alinearon una formación un tanto alternativa, pero así les alcanzó para vapulear a los galos durante la primera mitad, que terminó 4-0 a favor de los dirigidos por Thomas Tuchel.
Sin embargo, a Francia nadie le puede hacer eso. Solo Dios sabe lo que se habló en el camerín francés durante el entretiempo, pero aparentemente fue determinante. Los dirigidos por Didier Deschamps marcaron 3 goles en 50 minutos y llevaron a los ingleses al borde de la desesperación en un partido roto, de defensas permisivas. Un penal canjeado por gol por Saka le dio aire a Inglaterra, aunque Francia volvió a descontar, situación que forzó el último tanto del partido, un golazo de Jude Bellingham, que selló un 6-4 inédito.
CONSUELO. Inglaterra venció a francia por 6-4 en el partido por el tercer puesto. (Foto: AFP)