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CHEF Y EMPRESARIO

Rodrigo Fernandini: “No hay que tener todas las respuestas para emprender o empezar algo"

Acaba de abrir su restaurante, lidera el Buenazo Fest, publicó un libro y es influencer de cocina. ¿Cómo se logra todo eso a los 34 años? Perú21 entrevistó al chef Rodrigo Fernandini.

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Rodrigo Fernandini.
Rodrigo Fernandini acaba de abrir su primer restaurante en el Perú. (Foto: Martin Pauca).
Fecha actualización:
16/04/2026 - 07:11
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El huevo frito es parte de su educación sentimental. La primera vez que lo cautivó fue cuando probó el que hizo su abuela materna. Y hubo una época en la que comió arroz con huevo todos los días durante casi un mes, porque no tenía dinero. Hoy lleva tatuado un huevo frito en la muñeca izquierda.

—Me di cuenta de que era uno de los pocos alimentos que así lo coma por un mes, no me aburría —me dice Rodrigo desde las instalaciones de Fernandini, su primer restaurante en Perú, que lo acaba de abrir. Espacio para la cocina de autor, contemporánea y peruana, donde la tradición y la vanguardia están en la misma mesa.  

Le pregunto cómo se hace el mejor huevo frito. Es cauteloso y me dice que es algo muy personal.  

—A mi primo le encanta que los bordes de la yema estén bien fritos, crocantes. A otros les gusta que sea a baja temperatura para que todo esté suavecito. A mí me gusta con la yema aguadita.  

En Fernandini no encontrarán huevo con arroz, pero en la carta se luce maduración salvaje, que entre otros elementos trae un huevo frito de pato.

 

 

¿Ya tenías planes de abrir un restaurante?  

Estaba esperando que sea el momento. Vi la casona en el bulevar Sánchez Carrión de Barranco y me enamoré del espacio. Es el primer proyecto que veo toda la operación solo.

¿Por qué solo?

Porque me gustan los retos y conozco el camino. Tengo el restaurante en Nueva York, trabajé en otro restaurante antes, estoy en mi Perú y tengo el apoyo y cariño de mi comunidad. Me agarra en un momento más maduro. No hay que tener todas las respuestas para emprender o empezar algo, uno puede buscarlas en el camino. Lo importante es tener la confianza y la convicción de que vas a ser consistente y darlo todo.

También tienes el Buenazo Fest (que será este 23 y 24 de mayo, en el Parque de Exposiciones Costa Verde), publicaste un libro y eres una figura de contenido gastronómico en las plataformas digitales. ¿Cómo se logra todo eso a los 34 años?

Siempre quise tener un programa de cocina en la tele, pero no se me daba.

¿Lo buscaste?

Lo intenté y no me ligó. Pero también soy de las personas que piensa que debes crearte tu propia oportunidad. Si vas a esperar que te busquen todo el tiempo, probablemente te quedes esperando para siempre. Empezó la ola digital y me fue bastante bien. Y ahora, curiosidades de la vida, me han ofrecido en más de una oportunidad un espacio en la televisión, y la verdad que no me conviene.  

Además, ya eres padre. Como se dice, estás en tu prime.

Tengo dos hijitos, uno de casi tres años y uno de un añito. Pero yo siento que recién estoy empezando. La gente a veces ve solamente el resultado, pero el proceso no, que es la parte complicada. He emprendido más de cuatro veces proyectos en Estados Unidos que han fracasado.  

¿Qué proyectos?

Hice pop-ups en San Francisco por 4 a 5 años, ahorrando cada centavo. Todo lo que ahorré lo invertí en un restaurante, que lo inauguré dos semanas antes del cierre por el COVID-19. Por esa época también había empezado con unas salsas de rocoto, ají de pollería. Salió al mercado, pero no lo pude escalar. Con el tiempo libre que tuve me volví chef de unos jugadores de la NBA, como Norman Powell.  

¿Cómo así?

Estaba en Florida buscando trabajo y mi esposa —que es la razón por la cual me va tan bien porque ella es mi cable a tierra y la que me hace pensar en grande— caleta me había creado un profile en internet. Y llamaron de los Raptors de Canadá, que por el COVID-19 tenían que ser locales en EE.UU. Y Norman quería trabajar conmigo.

¿Le cocinaste comida peruana?  

Hasta olluquito con charqui. Me dijo: “Vámonos a Los Ángeles para que seas mi chef privado allá, porque me han jalado para los Clippers”. Iba a tener un supersueldo. Pero dije que no. Eso me iba a poner en una zona de confort y yo quería abrir mi propio restaurante. Le dije a mi esposa “creo que voy a hacer YouTube”. Y me dijo: “Haz TikTok”. Yo no sabía qué era. Me dijo haz un video diario por 30 días. Lo hice, empezó a funcionar y dije “acá hay negocio. Vamos a crear una comunidad a la cual después podamos ofrecerle algo”.  

¿Y por qué te vienes al Perú?

Sentí que ya había estado mucho tiempo fuera de mi país.  

Pero ser creador de contenido desde Estados Unidos debe ser más rentable.

Yo no estoy atado a ningún plan. Estuve en California ocho años, entrené en un restaurante con estrellas Michelin, y con mi esposa, literal, metimos todo a un carro y manejamos de California a Florida por tres semanas sin saber qué hacer. Necesitábamos un cambio. No había chamba para mí. De pronto, vi que la gentita del parque tenía sus cajas de Hello Fresh, que son como suscripciones de comida. Fui y les dije: “Yo les cocino por menos y fresquito”. Junté ocho patas y hacía comida para ellos.

Siempre estás cambiando.

Siempre estoy abierto a posibilidades de crecimiento. En San Francisco hacía taxi y a los clientes les invitaba chulpi y les decía que el sábado “tengo una degustación”, donde vendía lo que cocinaba. Quince venían del taxi y quince por un aplicativo.

¿Te tocó algún cliente clave?  

Mi inversionista de Nueva York.  

¿Pero y por qué volviste a Perú?

Mi contenido era orientado a Perú y las marcas empezaron a trabajar conmigo. Vine más seguido y a mi esposa le encantó. Ella es americana. Es más, la conocí en el negocio que cerró antes de la pandemia. Siempre digo que abrí ese negocio solo para conocerla. Probó el cebiche mixto y nos quedamos hablando como tres horas. Hasta hoy.

 

Autoficha:

-“Soy Rodrigo Fernandini Chu. Mi apellido materno es chino. Pero tengo influencia italiana, africana, alemana, como los peruanos, que somos supermestizos. Tengo 34 años, nací en Chiclayo, donde viví hasta los ocho años. Mi familia vino a Lima para buscar un mejor futuro”.

-“Mi madre se dedicó a cuidarnos, luego estudió cosmetología y fue visitadora médica. Mi papá se fue a Estados Unidos cuando yo tenía ocho. En Lima hizo taxi y luego se metió a seguros. Y en Estados Unidos se volvió chef ejecutivo de una empresa grande de catering”.

-“La influencia de la cocina viene más por mis abuelos y mi mamá. Acabé el colegio e hice actuación, modelaje, fui a Londres a representar al país como Mister Perú. Hasta que me decidí por la cocina. Los primeros meses trabajé gratis. Más adelante me encantaría abrir una cafetería, soy amante del café”.

 

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