Villegas advierte que tener un buen café no es suficiente para determinar que estamos en una cafetería de especialidad. Es necesario, resalta, dar un buen servicio y ofrecer un acompañamiento ideal: “Si el café es mi estelar, todo lo que doy desde el alfajor hasta el sánguche, la iluminación, y la limpieza, debe ser especial. La calidad debe estar en el grano, en el ambiente, en la música, en la decoración, en las tazas, en la vajilla, en los olores que doy al consumidor, en la buena atención, en la calidez, y en la información sobre el producto”.