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La historia de la biblioteca gastronómica Carlos Raffo Dasso (VIDEO)

El legado del querido empresario, político, diplomático, golfista  bon vivant está más vivo que nunca.  

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BIBLIOTECA
La biblioteca Carlos Raffo Dasso fue inaugurada el miércoles en la Fundación Pachacútec, en Ventanilla. Foto: Luis Julián.
Fecha actualización:
15/02/2026 - 06:59
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María Julia Raffo observa a un joven que hojea con atención uno de los libros de la biblioteca que lleva el nombre de su padre. Se queda unos segundos con esa imagen, como si quisiera guardarla para siempre. El muchacho se llama Julio, viene de Puente Piedra y tiene un sueño claro: ser cocinero, trascender. No busca fama —aclara—, sino dejar huella.

Julio nunca había visto tantos libros juntos. Son dos mil. “Dos mil”, repite, todavía sorprendido. A su alrededor, los estantes parecen abrirle un mundo nuevo, uno donde cada página es también una posibilidad.

“Él estaría feliz de ver sus libros aquí”, me dice María Julia. Sus ojos brillan. Es de esas personas que sonríen con los labios y también con la mirada.  

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MARIA JULIO
María Julia Raffo: “Él estaría feliz de ver sus libros aquí”. Foto: Luis Julián. 

La biblioteca Carlos Raffo Dasso fue inaugurada el miércoles en la Fundación Pachacútec, en Ventanilla, y desde entonces decenas de estudiantes que sueñan con seguir los pasos de Gastón Acurio, Micha Tsumura o Pía León recorren este espacio dedicado al conocimiento y al futuro de la gastronomía. Han llegado chefs, críticos y amigos cercanos de Carlos.

Carlos Raffo Dasso (1927-2023), empresario, político, diplomático, golfista y —en palabras de su hija— un auténtico bon vivant, sentía una profunda pasión por estudiar la gastronomía del mundo y compartir ese conocimiento con sus amigos. Para don Carlos, cuentan quienes lo conocieron, los libros no eran objetos: eran presencias vivas, maestros que entraban en su casa sin tocar la puerta.

* * * 

“Yo le decía a mi papá: ‘Todo esto debería convertirse en una biblioteca’. Y a él le entusiasmaba. Era un sueño que venía desde el 2011”, recuerda María Julia. Tras la muerte de Carlos Raffo, el 3 de julio de 2023, la idea volvió a tomar fuerza. 

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LIBROS
La escuela de cocina de la fundación forma cada año a unos 250 estudiantes. Foto: Luis Julián. 

Según relata, la gestión de Gastón Acurio fue clave para concretar el proyecto. Entre aplausos, sentencia: “Los libros guardados en cajas no sirven; los libros tienen que estar vivos, expuestos, y el legado debe continuar. Espero que todos disfruten este espacio y que podamos seguir sumando esfuerzos para que esta biblioteca crezca y siga inspirando”.

El cocinero Pedro Miguel Schiaffino evoca las cenas que Carlos organizaba casi cada semana, generalmente los martes y domingos. 

La familia Raffo cuenta que Schiaffino era casi como un hijo o un nieto para don Carlos, quien lo animó a dejar la veterinaria y apostar por la cocina. 

“Preparaba platos que en esa época me parecían impensables, pero siempre desde una cocina simple y deliciosa. Recuerdo entrar y verlo con un libro abierto, invitándome a leer la receta con él y explicando cuál era la parte más importante. Era muy metódico, siempre buscando algo nuevo”, relata.

“Viajaba mucho, visitaba grandes restaurantes y traía esa inspiración a lo que cocinaba. Al ver esta biblioteca me impresioné: nunca había visto tantos libros de cocina juntos”, añade.

José del Castillo, creador de Isolina, también se muestra conmovido frente a la colección, que reúne títulos de referentes como Ferran Adrià y Gastón Acurio. “Está increíble”, comenta mientras recorre los estantes, donde conviven obras como La enciclopedia culinaria, La cocina completa de la Marquesa de Parabere, Cocina vasca de Karlos Arguiñano y La France à la carte de Gault Millau, entre muchas otras. 

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VENTANILLA
Fundación Pachacutec, en Ventanilla. Foto: Luis Julián. 

LOS FUTUROS COCINEROS 

Alexis Pancorvo, director académico de la Fundación Pachacútec, explica que cerca del 50% de los estudiantes de cocina proviene de Ventanilla; el resto llega desde distintos puntos del Callao, Chosica, Villa María del Triunfo e incluso de provincias. Algunos viajan entre dos y tres horas en bus —solo de ida— para estudiar. “Estos jóvenes valoran profundamente la formación y el aprendizaje”, señala. En tiempos de TikTok y consumo rápido, ellos todavía creen en el poder de los libros.

La escuela de cocina de la fundación forma cada año a unos 250 estudiantes y ha visto egresar a más de 3,200 profesionales, muchos de los cuales hoy trabajan en restaurantes del Perú y del mundo. La biblioteca fue posible gracias al apoyo económico de benefactores y al trabajo conjunto de arquitectos y colaboradores de la institución.

El recinto está dividido en tres áreas principales: una dedicada al legado donado, otra con nuevas entregas bibliográficas y una tercera que integra el antiguo contenedor que durante años funcionó como biblioteca para los estudiantes, detalla María Teresa Bomboí, presidenta de la fundación. “Más que una colección de libros, el espacio representa un tesoro cultural construido con esfuerzo colectivo”, puntualiza entre aplausos.

Entre recetas, fotografías y anotaciones, el legado de Carlos Raffo Dasso deja de ser memoria para convertirse en herramienta viva. Aquí, en Ventanilla, los libros ya no están guardados en cajas: están abiertos, esperando que nuevas manos —y nuevos sueños— los vuelvan a poner en movimiento. 

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