“No quiero sonar petulante ni nada por el estilo, pero hacer un capítulo de una serie, nivel cinematográfico, no es económico. El dinero no cubrió todo. Me endeudé, lo cual está bien porque como productora tengo que aportar. Y rendí cuentas de cada transacción que se hizo, con recibo por honorarios y facturas perfectamente firmadas”, explicó a El Comercio.