El mediático divorcio entre Gisela Valcárcel y Roberto Martínez a finales de la década de los 90 vuelve a generar conversación. Esta vez, fue Ethel Pozo quien rememoró el profundo resentimiento que guardó durante años hacia Viviana Rivasplata, señalada en su momento como la tercera en discordia.
Ante la interrogante de María Pía Copello sobre qué percepción tenía de la exmodelo, la presentadora no dudó en sincerarse sobre el impacto emocional que sufrió en su juventud.
El entrenador de la albiceleste habló sobre los rumores que explicaban la derrota ante España por el título del mundo del pasado domingo. ¿Qué dijo?
Pozo explicó que, con tan solo 17 años, le resultaba imposible no responsabilizar a Rivasplata por el colapso de la unión conyugal de su madre.
"Crecí guardando un hondo rechazo hacia Viviana. En esa época, desde mi inmadurez, la veía como la responsable de haber irrumpido en la relación de mi mamá y de haber desmoronado nuestro hogar. Pensaba que si ella no se hubiera cruzado en el camino, las cosas habrían sido distintas", admitió la conductora en el programa ‘Sin más que decir’.
Sin embargo, ese juicio dio un giro drástico dos décadas más tarde, a raíz de un sorpresivo encuentro frente a las pantallas.
La entrevista que cambió la perspectiva de la familia
El punto de quiebre ocurrió cuando Gisela Valcárcel logró concretar una entrevista cara a cara con Rivasplata en una secuencia del programa ‘Mi hombre puede’. En ese diálogo televisado, la exmodelo compartió pasajes hasta entonces desconocidos sobre cómo el exfutbolista la abordó mientras aún estaba casado.
Según relató Ethel, Rivasplata, quien en ese entonces tenía 22 años, admitió haber sido víctima de los mismos engaños por parte de Martínez.
El deportista le aseguraba que su vínculo con la 'Señito' era meramente un show mediático preparado por el equipo de producción de ‘Gisela en América’ y que la convivencia marital ya no existía.
Las insólitas excusas de Roberto Martínez
Entre los detalles más reveladores, la presentadora rememoró una anécdota que calificó de insólita.
En una oportunidad, mientras Roberto visitaba a Viviana en su vivienda, ambos veían el programa de Gisela en vivo. Al aparecer en pantalla un ramo de flores que el propio exfutbolista le había enviado a su esposa, este convenció a la joven modelo de que el detalle había sido adquirido por los productores del canal para mantener las apariencias, ocultándole que él era el verdadero remitente.
"Al escucharla, comprendí que ella también creyó ciegamente en el discurso que este hombre le vendió. Con el tiempo entendí que no se debe juzgar sin conocer la historia completa y que la perspectiva cambia cuando maduras", concluyó Pozo.
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