“Ahora, técnicamente no soy médico, pero los malditos me escuchan cuando leo un poema. Así que aquí estoy, Sam maldito Jackson, rogándote que guardes tu trasero en casa. Si deseas que las cosas vuelvan a la normalidad, no te asustes, solo usa tu domo. Lávate las manos, deja de tocarte la cara y quédese en tu maldita casa”, siguió en su recital.