“Hablar es un don que la vida me dio. Aunque a veces mi voz me ha metido en problemas por ‘hablar de más’ o por no dejar ‘que los demás hablen’; he aprendido a disfrutarla, a quererla y a valorarla en un mundo donde las mujeres han sido privadas de su voz durante siglos, en un país donde se nos ha dicho: ‘calladita te vez más bonita’”, añadió Fiorella Arauco sobre su proyecto.