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Ani Alva Helfer, directora de cine: "Ya no me dejo llevar cuando me dicen que algo no vende”

Estuvo detrás de cintas taquilleras como No me digas solterona, y ahora le toca estrenar la película Amando a Amanda.

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Con una trayectoria marcada por historias cercanas y personajes entrañables, la cineasta apuesta esta vez por una propuesta que reúne a dos figuras conocidas. (Foto: Difusión)
Fecha actualización:
19/05/2026 - 10:19
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La directora peruana Ani Alva Helfer regresa a la pantalla grande con Amando a Amanda, una película que promete conectar con el público desde la emoción, la comedia y las complejidades de las relaciones humanas.

Con una trayectoria marcada por historias cercanas y personajes entrañables, la cineasta apuesta esta vez por una propuesta que reúne a dos figuras conocidas: Gianella Neyra y Giovanni Ciccia.

Ani nos cuenta los detalles de esta historia, así como los retos de seguir apostando por historias peruanas en la pantalla grande.

Ahora te toca dirigir ‘Amando a Amanda’, que se estrena el 28 de mayo. ¿De qué trata?

Es la historia que presenta a Amanda, interpretada por Gianella Neyra, que es una chica con las emociones a mil, vive la vida sin miedo a fingir o a no tener ninguna emoción guardada. Tiene un romance de toda la vida con el personaje de Giovanni Ciccia, que se llama Fernando; en un momento de vulnerabilidad, la despiden de su trabajo, va a buscarlo y escucha que él se queja de ella. Terminan la relación y Giovanni trata de volver con ella, pero entra en escena el personaje de Nacho Di Marco y todo se complica.

También habla acerca de la bipolaridad.

Sí. El personaje de Gianella es bipolar. Eso es algo novedoso en cuanto a la historia y lo tocamos con mucho respeto y naturalidad, y sentimos esta necesidad de hablar también de esos temas dentro de un contexto como amable para el espectador.

¿Qué diferencia a esta película de otras con temáticas similares?

Hace un buen tiempo venía tratando temas que tengan que ver como con mujeres, como grupo de mujeres. Lo hice en No me digas solterona, en Soltera, casada, viuda, divorciada y en La isla bonita. Esta vez sí estoy hablando del amor romántico. Pero en realidad la película habla más allá del romance entre dos personas, habla de las relaciones. Siempre me ha gustado contar historias desde los personajes equivocándose, como cualquier ser humano. Siempre opto por lo más real. En este caso, Gianella y Giovanni tienen varios años de casados y las diferencias se notan, pueden discutir y eso también es amor. El amor también abarca las peleas, las discusiones y los malos entendidos. Además, el tema de la bipolaridad renueva la temática en el cine y es algo importante.

Vemos el tema de la salud mental, muchas veces, caricaturizado.

Claro, totalmente. Tuve unas sesiones con una psiquiatra para poder dirigirlo y no hacer una caricatura, como dices, porque a veces endemoniamos ciertos trastornos, pero son muy cotidianos.

Has hecho películas exitosas que han tenido secuelas, ¿te gustaría hacer una continuación de esta?

No todo lo pienso en secuela, pero sí con ganas de que la gente tome las películas con mucho cariño y que esta película también tenga ese escenario. Las secuelas ya se piensan después, paso a paso porque si no se pierde el foco. Las historias que yo cuento siempre son muy cotidianas, como la vida misma; entonces, todas de alguna manera pudieran tener una segunda parte, porque la vida continúa. Me gusta tener historias que cierren el relato, que no quede en ninguna línea inconclusa.

La película habla acerca de segundas oportunidades. ¿Te arrepientes de no haberle dado otra oportunidad a algo o alguien?

No, todavía no me ha tocado, pero sí he aprendido a ver con otros ojos lo que antes lo veía de una sola forma. He aprendido a no ser tan polar en mis visiones, no todo es blanco y negro. Aprendí a ver matices. Ahora no pierdo la oportunidad de experimentar cosas que antes me podían parecer arriesgadas o fuera de mi zona de confort. Antes hacía solamente cine, después comencé a hacer televisión. Me gusta tomar riesgos y gracias a eso me he abierto a posibilidades que quizás no me esperaba.

¿Te han dado algún consejo del que luego te hayas arrepentido?

Mantengo mucho lo que yo siento y no me dejo guiar por lo que digan los otros. Creo que nadie tiene una vara mágica para determinar el éxito o cómo será la carrera de alguien. Siento (y creo) un poco cómo se expresa la intuición de cada uno y ya no me dejo llevar cuando me dicen que algo no vende o no funciona, ya no me traumo tanto como antes. En el pasado era más miedosa, pero es porque uno le pone tanto cariño y tanto trabajo a un proyecto que siempre existe el miedo.

Estuviste en Argentina y México, ¿por qué volviste?

Me gusta trabajar en el Perú, donde tengo una carrera desarrollada, gracias a Dios, activa. De hecho, también ahora estoy dirigiendo teatro y siento que la vida es para compartirla con la gente que una quiere. Eso no quita que obviamente pueda hacer algo afuera y después venir, volver y ver.

¿Qué prefieres dirigir?

Cine, de todas maneras, porque en televisión todo tiene una mirada mucho más de producción. Es un engranaje más grande, hay toda una maquinaria gigante, enorme, de todos los días, que yo la disfruto y gracias a la televisión tengo cancha, porque dirijo todos los días. En un año, por lo general, hago dos películas, una novela y una obra de teatro y agradezco mucho a la tele porque te da esa rapidez y fluidez, vas creciendo en el set. Sin embargo, el cine es mi mirada pura.

 

AUTOFICHA

“Me gusta de por sí hacer historias cercanas a todas las personas. Por esa razón, en mis producciones siempre trato de tocar temas de fácil identificación, ficciones que sean totalmente transversales, historias que nos pasen a todos de alguna forma”.  

“Me gusta que el relato audiovisual, en este caso la película, sea como un amigo que te diga que lo que te pasa, también le ocurre a él, algo que los identifica, y que, precisamente, exista un diálogo incluso después de ver la película en las salas”.

“En unos cinco o diez años quisiera seguir haciendo cine, pero esta vez explorar por otros géneros cinematográficos y también intentarlo internacionalmente. En realidad, somos pocas las directoras de cine en Latinoamérica; entonces, espero que salga algún proyecto afuera del Perú”.

 

 

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