“Me propusieron un vehículo 100% eléctrico a US$36,000 que supuestamente me va a permitir gastar menos en combustible, pero, haciendo números, con ese precio no compensa. Y si le sumo lo que voy a tener que pagar cuando deba cambiar la batería, peor”, me dice un taxista a la consulta de si cambiaría su auto a gasolina por uno eléctrico.