En un contexto en el que las propuestas económicas vuelven al centro del debate electoral, el exvicepresidente del Banco Central de Reserva y presidente del Instituto Peruano de Economía (IPE), Miguel Palomino, analiza los planteamientos de Juntos por el Perú, cuestiona los resultados que exhibe Pedro Francke de su paso por el Ministerio de Economía y advierte sobre los efectos que podrían tener cambios en las reglas económicas sobre la inversión, el empleo y la reducción de la pobreza.
El exministro de Economía rechazó haber calificado a Pedro Francke como el mejor titular del MEF y afirmó que sus declaraciones fueron sacadas de contexto.
Pedro Francke afirma que durante su gestión como ministro de Economía la inversión privada creció a doble dígito. ¿Eso es cierto?
Hay que ser precisos con el contexto. Francke asumió el Ministerio de Economía el 30 de julio de 2021, ya iniciado el tercer trimestre. La inversión de ese periodo estaba decidida ya antes de que asumiera el cargo; por ello, para medir realmente su gestión, se debe arrancar desde el cuarto trimestre de 2021. Cuando se revisan esas cifras, lo que se observa es que, entre el último trimestre de ese año y en los dos trimestres que siguieron, la inversión privada creció un 1%. Las tasas de dos dígitos que él menciona corresponden a los trimestres previos y responden estrictamente al rebote estadístico tras el confinamiento de 2020.
¿Y qué hay de los ingresos fiscales y el déficit? Él también se jacta de haber gestionado bien las finanzas públicas.
Eso es todavía más descarado. En 2022, los ingresos corrientes alcanzaron su nivel más alto en cinco años debido a los altos precios de los minerales y pagos extraordinarios. ¡Los ingresos corrientes del Gobierno aumentaron de 18% a 22% del PBI en solo un año! Si el déficit fiscal se mantuvo estable fue porque la recaudación subió más de cuatro puntos porcentuales del PBI por factores estrictamente externos, que no tuvieron relación alguna con una eficiencia en su gestión de las finanzas públicas.
Pedro Francke dice que van a promover la inversión privada. Sin embargo, Juntos por el Perú (JPP) mantiene la promesa de modificar el capítulo económico de la Constitución. ¿Es compatible?
Claramente las dos cosas son incompatibles. Afirmar que van a cambiar el Régimen Económico de la Constitución hace que no haya garantías para ningún inversionista. Aunque finalmente no logren cambiar la Constitución, la sola propuesta paraliza las decisiones de inversión. No hay relación entre las declaraciones de Francke y el plan de gobierno de JPP. ¿Cuál es la chamba de Francke? Calmar los ánimos apelando a su gestión anterior, pero esa gestión no fue buena. Duró apenas seis meses hasta que él renunció y el sol sufrió la peor devaluación del siglo durante su periodo.
JPP no se ha desmarcado de su ideario, pero está haciendo como si estuviera cambiando de plan económico. ¿Puede inspirar confianza eso?
El plan de gobierno de JPP es el que presentaron ante el JNE y el que todos conocemos. Antes de pasar a la segunda vuelta, el propio Roberto Sánchez aseguró que no cambiaría su plan de gobierno. Incluso llegó a decir que Julio Velarde era una vergüenza que trabajaba para las grandes transnacionales, pero hoy afirma que le pedirá que permanezca en el BCR. Es un cambio de postura de último momento y totalmente inconsistente.
Francke ha dicho que si ve a Antauro Humala en JPP se va…
Debería irse entonces, porque Antauro Humala ya está ahí. El propio Humala ha respondido que Francke solo se representa a sí mismo, mientras, él representaría un millón de votos. Más allá de las cifras exactas, Humala es un miembro importante de la alianza, mientras que Francke solo funciona como un invitado técnico para moderar la propuesta ante la falta de cuadros.
Francke dijo que él nombró a Velarde en el BCR durante el gobierno de Castillo. ¿Es cierto?
Eso no es exacto. Durante el inicio de la gestión de Castillo, Francke intentó evitar la ratificación de Velarde en el Banco Central. Su verdadera apuesta era colocar a Óscar Dancourt, pero no pudo porque el Congreso no lo aceptaba. No le quedó más remedio que respaldar la continuidad de Julio Velarde.
¿Por qué sería negativo cerrar mercados, proteger a la industria nacional, revisar tratados de libre comercio como lo promete JP?
Eso ya lo intento el Perú y fue un desastre. Lo hizo Alan García en su primer gobierno, que fue un intento de revivir la política de Velasco. El problema es que, tras décadas de estabilidad, las nuevas generaciones han olvidado lo que nos costó salir de esa crisis. Para quienes no vivieron ese periodo, la inflación o la devaluación parecen cosas que no preocupan porque hoy se mueven dentro de rangos controlados. Sin embargo, las cosas eran muy diferentes antes.
Considerando que ha sido vicepresidente del BCR, ¿por qué es importante la autonomía del Banco Central?
La autonomía debe entenderse, fundamentalmente, como la independencia frente al Poder Ejecutivo. Los gobiernos en todo el mundo siempre van a presionar para que el banco adopte una política conveniente a sus intereses. Un banco central autónomo, enfocado estrictamente en su mandato de estabilidad monetaria, debe ser inmune a esas presiones. Ahora, esa autonomía no se logra solo con un nombramiento que cumpla las formas legales. Si un presidente tuviera mayoría en el Congreso podría designar como presidente a alguien complaciente con el Ejecutivo y entonces la autonomía desaparece. Por ello, más allá de la ley, se requiere al frente a un profesional competente, técnico y con la solvencia moral necesaria para no ceder ante ningún poder político.
Francke y JPP argumentan que la economía de mercado no ha reducido la pobreza. ¿Qué hay de verdad en eso?
El nivel más bajo al que llegó la pobreza fue justamente antes de Castillo. La pobreza en el Perú alcanzó su mínimo histórico en 2019, situándose en 20% tras tres décadas de economía de mercado. Si bien en 2020 la pobreza aumentó en todo el mundo debido a la pandemia, la mayoría de los países lograron revertir ese impacto y retornar a sus niveles previos. En el Perú no ocurrió eso; por el contrario, la pobreza continuó al alza en los años posteriores y en 2025 se mantiene todavía 5 puntos porcentuales por encima del nivel prepandemia. Esto es responsabilidad directa de las malas decisiones del gobierno en todo este periodo.
¿El crecimiento es una condición necesaria para reducir la pobreza?
Lo que mayor impacto tiene en la pobreza es el crecimiento económico, porque de este depende el empleo. La secuencia es así: inversión, empleo, salarios en alza y reducción de pobreza. El crecimiento permite que aumenten los recursos del Estado para que pueda financiar programas sociales. Pero el mercado no tiene como objetivo reducir la pobreza. Esta última se reduce porque la gente tiene empleo y remuneraciones. Sin embargo, siempre existe un grupo de personas que por diversos motivos no tiene las condiciones para salir adelante. Como creemos en ser solidarios como sociedad, el gobierno idea programas para asistir a estas personas. El objetivo es que estos programas pueden brindarles un empujón adicional a aquellas personas que no están beneficiándose de las oportunidades que el mercado y la economía están creando.
Existe la creencia de que no importa si gana Sánchez, porque no le van a permitir cumplir con sus radicales propuestas…
Esa es una creencia peligrosa, porque el poder que ostenta un presidente sobre el aparato estatal es inmenso. En los últimos años, con sucesivas gestiones de izquierda, desde Castillo hasta Balcázar, la administración pública ha sufrido una altísima y absurda rotación en los puestos clave. ¿Acaso fue por culpa del Congreso? El Parlamento censuró a algunos ministros, pero la rotación en los gabinetes fue decisión del presidente. Él mantiene la facultad exclusiva de designar a altos funcionarios clave; por lo tanto, un mandatario radical o incompetente tiene un enorme margen para capturar las instituciones y paralizar el país desde el primer día.
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