PUBLICIDAD
ENTREVISTA AL ECONOMISTA

Martin Naranjo: "Nadie debe tocar la campana. Aquí nos quedamos y aquí luchamos”

Hoy presenta Ideas errantes, un libro que reúne reflexiones sobre economía y sociedad.

Imagen
MARTÍN NARANJO - JAVIER ZAPATA
“Una parte importante de mi trabajo consiste en traducir pedagógicamente esos conceptos para transmitirlos a un público más amplio”.
Fecha actualización:
03/06/2026 - 14:10
Escucha esta nota

Llegó con bastante anticipación a esta entrevista. No solo por el respeto que todos debemos tener por el tiempo de los demás, sino también por el valor que representa para él. El economista Martin Naranjo conversa sobre Ideas errantes, el libro que reúne una selección de las columnas que escribió durante la última década y en las que combina su pasión por enseñar, su vocación de servicio y su inquietud intelectual para explicar en sencillo temas económicos a partir de situaciones cotidianas. Un ejercicio del que no solo está agradecido de quién lo animó, sino que también le ha permitido fortalecer el vínculo con su hermano, su primer editor, y reflexionar sobre el país y sus desafíos.

Martin, eres economista de formación. ¿El libro tiene que ver con economía?

Muy interesante tu pregunta y la respuesta es sí. Me explico. En economía bancaria hay un concepto muy elemental, que es la intermediación. Un banco lo que hace es intermediar recursos entre agentes superavitarios y agentes deficitarios. Y lo hace creando productos que distribuye a través de canales para llegar a determinados segmentos. En este caso, el libro es algo muy parecido. También, se da un ejercicio de intermediación.

¿Qué buscas intermediar en el libro?

Al igual que el ejemplo anterior, hay muchos agentes superavitarios y deficitarios de conocimiento. Y muchas veces no se comunican porque no existe un producto intermedio que los conecte. No obstante, no soy un creador de conocimiento. Lo que hago es identificar en la academia, en los organismos multilaterales, en los institutos de investigación y entre los especialistas ese conocimiento que resulta difícil de leer o entender porque exige prerrequisitos que no todos tenemos. Entonces, una parte importante de mi trabajo consiste en traducir pedagógicamente esos conceptos para transmitirlos a un público más amplio que el 
académico.

 

 

¿Y cómo así te decidiste escribir?

El libro es una selección de los artículos que escribí en estos últimos ocho o diez años, y tengo que reconocer que es una iniciativa de Chichi Valenzuela. Estábamos conversando y Chichi, quien dirige Perú21, me dijo: “Martin, tienes que escribir”. Yo le respondía que no sabía qué escribir ni cómo hacerlo. Entonces me propuso una columna mensual. Me pareció razonable y gracias a su generosidad, flexibilidad y paciencia estos textos fueron apareciendo con regularidad. Además, tengo el orgullo de destacar que nunca han editado ninguna coma.

¿Qué estrategia utilizas para hacer accesible algo tan técnico como la economía?

Se basa mucho en la experiencia docente. He dictado durante muchos años cursos de Econometría, que es mi especialidad, en la Universidad Católica y luego el curso de Economía I en la Universidad del Pacífico. La verdad es que Econometría es un curso poco ameno. Recuerdo que el primer día de clases les decía a mis alumnos: “No se preocupen, todos los que llegan al final aprueban”. Claro que en el camino varios se quedaban. Pero la necesidad de transmitir conceptos abstractos mediante ejemplos concretos comenzó allí, hace varias décadas. Esa experiencia creo que es la misma lógica que aplico al escribir. Me pregunto, ¿cuál es el concepto que quiero transmitir para un público más amplio? Y lo imagino como una clase donde tengo que identificar qué cosa concreta se me ocurre para ilustrarlo.

Por cierto, antes de que se me olvide, la razón por la que las columnas llegan tan pulidas es que hago un poco de trampa. Mi hermano Mario, que es lingüista, literato y filósofo, las revisa antes de publicarlas. Él les da una claridad que yo no podría lograr por mi cuenta.

Se nota que mantienen una gran relación…

Sí. Los sábados le aviso que toca columna y se la envío. El domingo, cuando despierto, ya está revisada. Yo siempre le digo: “Mario, haz tu magia”. Cuando la recibo de vuelta parece otro texto. A veces reorganiza la estructura, modifica la entrada o me señala que alguna idea no tiene sentido. El resultado es mucho más claro.

Revisando el libro encontré títulos como “Caldo de gallina” o “Solo para adultos”. A simple vista, uno no los asociaría con economía. ¿Cómo eliges los temas y los títulos?

Al comienzo pensé que tenía algunos temas muy claros para desarrollar, pero se agotaron en dos semanas, por lo cual tuve que convertirme en un cazador de ideas. Hoy tengo una lista con más de ochenta ideas pendientes. Algunas son prometedoras, otras parecían brillantes cuando las anoté y ahora no tanto. También tengo versiones sucesivas de artículos que nunca he publicado, cuyas ideas aparecen a partir de experiencias.

Por ejemplo. ¿Cuál es tu idea de una próxima columna?

Hace poco estuve en una charla de un amigo que fue comandante de fuerzas especiales y me contó cómo era su entrenamiento. Hay una semana llamada “La semana del infierno”, muy intensa, en la que el 80% de los participantes se retira. Al momento de retirarse, hay una campana disponible, la tocan, dejan su casco y se van. Además, los instructores te empujan emocionalmente a rendirte. Te dicen: “¿Y qué haces acá? Vete”. Con lo cual, es tu propia motivación interna la que te mantiene. Solo se gradúa el 20% después de esa etapa. Para mí esa imagen es muy potente porque aquí, en el Perú, nadie debe tocar la campana, nadie debe dejar el casco. Aquí nos quedamos y aquí luchamos. Como concepto ya tiene todo; incluso ya tiene título, “El casco y la campana”. Se desarrollará cuando sea oportuno, pero ya está apuntado en la lista.

 

El Perú nos necesita informados para tomar decisiones. Suscríbete gratis al newsletter de Perú21: LAS TOP 5 NOTICIAS QUE DEBES SABER HOY. Haz click en el siguiente enlace.

 

VIDEO RECOMENDADO

TAGS RELACIONADOS