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Inclusión financiera Credicorp 2025: El impulso digital

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 La inclusión financiera contribuye al desarrollo económico
Foto: Difusión.
Fecha actualización:
16/11/2025 - 10:42
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Una herramienta de valor: Cinco años del Índice de Inclusión Financiera de Credicorp

Impulsado por la irrupción de las billeteras digitales, el IIF muestra el avance de América Latina alcanzado en el último lustro. Sin embargo, todavía persiste el reto de consolidar la educación y la confianza en la región para alcanzar a los más vulnerables. 

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Una herramienta de valor Cinco años del Índice de Inclusión Financiera de Credicorp

 

Para Credicorp, el Índice de Inclusión Financiera (IIF) es una expresión clara de su propósito por contribuir a mejorar vidas. La entidad destaca que, entre 2020 y julio de 2025, más de 6 millones de personas se incorporaron al sistema financiero a través de cuentas en el BCP y Yape, además de los millones alcanzados por programas de educación financiera ofrecidos no solo por el BCP sino también por Pacífico Seguros y Prima AFP, brazos del mismo grupo empresarial.

La digitalización y la innovación son las puntas de lanza para lograr que un sistema financiero sólido, integrado y socialmente confiable impulse el desarrollo de la región. Pero el camino requiere un esfuerzo coordinado entre el sector público y privado para extender la conectividad y promover programas adaptados a las poblaciones que más lo necesitan.

 

¿Qué es la Inclusión Financiera?

La inclusión financiera va mucho más allá de tener una cuenta bancaria o la bancarización. Se define como el acceso y uso de productos y servicios financieros útiles y asequibles para individuos y empresas. Según Credicorp, su importancia radica en la calidad del vínculo de las personas con el sistema: cómo acceden, cómo lo utilizan y, fundamentalmente, cuánto confían en él.

Es un factor crucial para el desarrollo económico, ya que la inclusión financiera permite a los hogares satisfacer sus necesidades, aumentar el ahorro, impulsar la producción, y es, además, una potente herramienta para reducir la pobreza y la desigualdad, pues incrementa la distribución equitativa del ingreso. Por estas razones, ocupa un lugar central en la agenda de organismos internacionales como el G20 y las Naciones Unidas, incorporada dentro de más de uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

+13,455 personas en hogares, con representatividad urbana y rural fueron encuestadas. El promedio es de 1,200 encuestas por país y una muestra ampliada en el  caso del Perú, con 5,002 encuestas. 
 

Dimensiones de la metodología

El primer informe del IIF de Credicorp se publicó en 2021. Su misión fue y es ser una herramienta de monitoreo y diagnóstico de las brechas en ocho países de América Latina: Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, México, Panamá y Perú.

El IIF evalúa los niveles de inclusión financiera desde la demanda -la percepción de los ciudadanos- a través de 19 indicadores agrupados en tres dimensiones clave, usando una escala del 0 al 100, tanto para el puntaje total como para las dimensiones. Un puntaje mayor hace referencia a un mayor nivel de inclusión financiera.

Las dimensiones son:

- Acceso: Mide la infraestructura disponible y puntos de atención, el conocimiento y la tenencia de productos, incluidos seguros, pensiones y productos digitales como billeteras móviles.

- Uso: Evalúa las transacciones básicas, pagos y transferencias, los medios de recepción de ingresos y de ahorro, dentro y fuera del sistema financiero.

Calidad Percibida: Mide la confianza en las entidades financieras y la calidad de sus servicios, incluyendo la imagen, la facilidad para obtener productos, la amplitud de la red de atención y, crucialmente, la seguridad percibida al usar productos digitales.

Para construir los puntajes, el estudio se basa en encuestas presenciales realizadas a más de 13,455 personas en hogares, con representatividad urbana y rural, con un promedio de 1,200 encuestas por país y una muestra ampliada en el caso del Perú, con 5,002 encuestas.

El trabajo de campo se llevó a cabo durante mayo de 2025, utilizando un cuestionario estructurado que aborda dimensiones de acceso, uso y calidad de productos y servicios financieros. El diseño muestral fue probabilístico y estratificado por áreas urbano/rural, lo que permite estimaciones confiables para cada país incluido.

Los datos fueron ponderados de acuerdo con variables demográficas específicas de cada país —sexo, edad y nivel socioeconómico—. El margen de error para Perú se estima en +-1.4%.

Ipsos Perú tuvo a su cargo la coordinación general del estudio, incluyendo el diseño muestral, la supervisión del trabajo de campo, así como el procesamiento y análisis de la información.

Tendencias, retos y oportunidades

La quinta edición del IIF revela un panorama de avance significativo, pero con desafíos persistentes. La tendencia en estos cinco años es el despegue digital. La región pasó de 38.2 a 48.5 puntos en el índice total. A pesar de las mejoras, el nivel alcanzado aún se clasifica como medio/bajo.

En este contexto, las billeteras digitales se consolidan como la principal puerta de entrada. Su uso se cuadriplicó desde 2021 hasta alcanzar al 43% de los ciudadanos. Este producto ha generado un perfil de usuario distinto. Ahora las personas se incorporan directamente al ecosistema financiero a través del teléfono celular, sin haber transitado previamente por las formas tradicionales de bancarización, como las cuentas de ahorro o las tarjetas de débito.

Países como Argentina, Panamá, Perú y Bolivia muestran el mayor avance en su uso.

La confianza en el sistema financiero también ha mejorado sostenidamente, pasando del 29% al 38% en cinco años. Cerca de la mitad de los ciudadanos considera que los pagos digitales son más seguros que el efectivo.

Destacan por su crecimiento sostenido, Argentina, México y Perú. Este año el primero de los países nombrados recuperó el liderazgo en el ranking de inclusión financiera, desplazando a Chile y Panamá.

El informe de Credicorp también arrojó que cerca de la mitad de los ciudadanos de la región considera que los pagos a través de medios digitales son más seguros que los pagos en efectivo, especialmente entre quienes ya utilizan productos financieros.

El uso efectivo y frecuente de los servicios financieros, así como la integración de estos en la vida cotidiana va en aumento, pero persisten barreras para acceder a ellos y usarlos, sobre todo entre la población con menores niveles educativos, empleos informales y en zonas rurales.

En conclusión, las mejoras en el IIF continúan, pero aún queda mucho por hacer. Con la aceleración digital, fortalecer la educación y la alfabetización financiera es esencial para garantizar un uso seguro y reducir los temores persistentes en torno a las herramientas digitales. En este contexto de transición, la infraestructura física aún sigue siendo relevante, pero las agencias financieras están obligadas a repensar su función. Dejar de ser solo puntos de retiro para convertirse en espacios de asesoría y atención a los segmentos excluidos es la nueva visión.

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Una herramienta de valor Cinco años del Índice de Inclusión Financiera de Credicorp


 

Cinco años construyendo el mapa de la inclusión financiera en América Latina

 

Patricia Rojas, directora senior de Public Affairs de Ipsos Perú

La inclusión financiera demanda un abordaje multidimensional y riguroso. Este principio ha guiado el Índice de Inclusión Financiera de Credicorp, que este 2025 cumple cinco años de monitoreo en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Panamá y Perú.

La inclusión financiera contribuye al desarrollo económico y la reducción de desigualdades en América Latina, pues constituye una herramienta potente para reducir la pobreza, ya que los productos y servicios financieros permiten a los hogares satisfacer sus necesidades oportunamente, incrementan el ahorro, impulsan la producción y contribuyen a una distribución más equitativa del ingreso, mejorando la calidad de vida, según documenta el libro Índice de Inclusión Financiera de Credicorp 2025. En ese sentido, medir la inclusión financiera, desde la percepción ciudadana, resulta fundamental para diseñar políticas públicas y estrategias empresariales efectivas, trascendiendo métricas simples como la tenencia de cuentas bancarias.

Por ello, considerando el amplio ecosistema financiero (banca, seguros, pensiones y microfinancieras), el índice evalúa tres dimensiones. La dimensión de Acceso mide el conocimiento y disponibilidad de productos, la de Uso mide la frecuencia e intensidad en transacciones cotidianas, y la de Calidad Percibida mide la confianza y satisfacción con el sistema. Estas dimensiones son complementarias: sin acceso no hay uso posible, y sin confianza, incluso teniendo acceso, el uso será limitado. En otras palabras, conocer o tener una cuenta bancaria no asegura su debido uso y confianza en el sistema.

La serie histórica de cinco años constituye un activo estratégico para identificar tendencias. El estudio ha revelado transformaciones profundas como el crecimiento exponencial de las billeteras digitales –cuadruplicadas desde 2021–, redefiniendo los patrones de bancarización regional. Sin embargo, persisten desafíos importantes: las brechas de género y urbano-rural continúan siendo barreras significativas para alcanzar una inclusión plena.

La robustez metodológica del índice se sustenta en un diseño muestral probabilístico estratificado con representatividad urbana y rural. Cada año se realizan más de 13,000 encuestas presenciales: 1,200 por país y 5,002 en Perú, permitiendo márgenes de error de ±2.8% y ±1.4%, respectivamente. Este rigor estadístico refleja el compromiso de Credicorp con estándares internacionales de investigación.

Ipsos Perú coordina el estudio en la región, asegurando consistencia metodológica entre países, mientras las adaptaciones locales, realizadas por la red de Ipsos, garantizan pertinencia cultural. Tras cinco años, este esfuerzo se ha consolidado como una herramienta fundamental para entender y promover la inclusión financiera, proporcionando evidencia sólida para construir sistemas financieros más equitativos en América Latina.

 
La inclusión financiera contribuye al desarrollo económico y la reducción de desigualdades en América Latina, pues constituye una herramienta potente para reducir la pobreza. 

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Cinco años construyendo el mapa de la inclusión financiera en América Latina


 

Perú: la ruta digital de la inclusión financiera 
 

El índice de Credicorp revela que nuestro país pasó de 37.9 a 47 puntos en cinco años. La reducción drástica de personas sin vínculo bancario y un mayor conocimiento de los productos financieros es la tendencia predominante. 
 

Entre 2021 y 2025, Perú ha consolidado una trayectoria de crecimiento sostenido en su inclusión financiera, un factor reconocido a nivel regional por el IIF de Credicorp. Su puntaje general subió 9.1 puntos respecto al 37.9 obtenido en 2021, posicionándolo como uno de los líderes en el avance acumulado en América Latina y quinto a nivel regional. Los resultados muestran una expansión significativa en las dimensiones de Acceso y Uso de productos financieros, sobre todo, en la primera que se incrementó en 15.6 puntos porcentuales.

Este crecimiento es fundamental para el desarrollo de los peruanos, pues la inclusión financiera no solo significa tener una cuenta bancaria, sino que da cuenta de la calidad del vínculo de los ciudadanos con el sistema, incluyendo el acceso a seguros, pensiones y créditos para mejorar sus vidas.

 

Más acceso, más conocimiento y vinculación

El motor principal del avance peruano fue la dimensión de Acceso, que se incrementó en 15.6 puntos porcentuales en el último quinquenio evaluado. Esta dimensión, que mide la infraestructura financiera, el conocimiento y la tenencia de productos, mostró mejoras contundentes.

Dentro de los siete indicadores agrupados en tres subdimensiones —infraestructura financiera, conocimiento de productos y tenencia de productos—, destacan por su progreso desde 2021: la reducción, de 1.31 a 0.78, de las dificultades percibidas para acceder a productos de ahorro y crédito; el promedio de productos financieros conocidos por los peruanos subió de 6.26 a 8.12, lo que implica una población más informada sobre las opciones disponibles; la proporción de personas sin ninguna relación con instituciones financieras cayó del 22% al 7%. Paralelamente, el promedio de entidades con las que se tiene vínculo subió de 1.20 a 1.79; y, la población sin ningún producto de ahorro/seguro se redujo del 17% al 4%, reflejando un incremento notable en cuanto a la vinculación con entidades financieras.

A nivel de región, Perú es el cuarto país que registra mayor tenencia de billeteras móviles y apps para pagos digitales con 65%, luego de Argentina (77%), Colombia (73%) y Panamá (69%).

 

Uso duplicado y billetera digital

La dimensión de Uso, que evalúa transacciones básicas, ingresos y ahorros, también mostró avances significativos, pasó de 22.8 a 30.7 en el periodo analizado. Los resultados, basados en cuatro indicadores, señalan que la población no solo accede, sino que está utilizando el sistema financiero con mayor regularidad.

Por ejemplo, la frecuencia de uso mensual, un indicador clave en la integración de los servicios financieros con la vida cotidiana, prácticamente se duplicó subiendo de 5.5 a 12 transacciones. Otro dato interesante nos dice que la proporción de peruanos que recibe sus ingresos en cuentas propias creció del 25% al 39%, frente al 17% que en 2025 representa el pago remunerativo en efectivo.

Sin embargo, a pesar de estos logros, para realizar los pagos cotidianos de bienes y servicios los peruanos siguen eligiendo el efectivo y las billeteras digitales. En este punto, la billetera virtual se ha convertido en la principal puerta de entrada al sistema, puntualmente con el caso de Yape. Esto sugiere una coexistencia entre ambos métodos de pagos que se encamina a una lenta sustitución del efectivo.

Es más, en cuánto a las billeteras móviles como medio de pago, Perú ocupa el tercer lugar en el ránking regional al reportar que el 48% de personas lo usan para este fin. Argentina (55%) y Panamá (49%) ocupan los dos primeros lugares.

Nuestro país también es el tercero —de los ocho países estudiados— que percibe que los pagos digitales son más seguros que el efectivo.

 

El desafío de la confianza

Como ya se ha dicho, la dimensión de Calidad Percibida incluye confianza y calidad de servicios. Es precisamente esto lo que mide la inclusión financiera, cuánto confían las personas en el sistema. En esta dimensión, el estudio detalla que el puntaje de Perú alcanzó los 60.3 puntos, 0.9 más que en 2024 y una variación mayor de 3.5, en comparación con 2021.

En el contexto regional y también en Perú como parte de la naturaleza de la inclusión, la confianza en el sistema financiero ha mostrado un avance sostenido, que tiene relación directa con la experiencia de las personas con los productos digitales y la mejora de la percepción de seguridad. Este indicador subió de 25 a 31 puntos en el último año y desde 2022 ha crecido 10 puntos en total.

El informe también muestra que persisten temores en torno al uso de herramientas digitales. Esto subraya la necesidad de fortalecer la educación financiera y la alfabetización digital para que los peruanos logren un uso intensivo, seguro y sostenido de los servicios a los que ahora tienen acceso.

Perú se encuentra en una fase de transición. Desde 2021, es uno de los cuatro países en la región que ha logrado aumentar su puntaje en la dimensión de Acceso en más de 10 puntos. Este éxito abre las puertas a un desafío más complejo, que es asegurar el Uso efectivo de los productos y servicios financieros para lograr así que la relación con las instituciones sea percibida como cercana, útil y confiable por todos sus ciudadanos.

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Perú la ruta digital de la inclusión financiera

 


El camino de la inclusión financiera

 

Gianfranco Ferrari, CEO de Credicorp

Cuando hablamos de inclusión financiera, no solo nos referimos al número de personas que tienen acceso a una cuenta bancaria. Hablamos de la calidad y profundidad de la relación que tienen con el sistema financiero y de cómo lo utilizan. De cuánto dependen de él como aliado para hacer crecer sus negocios, comprar un auto, una casa o costear estudios. De cuán protegidos están ellos, sus bienes y sus familias frente a eventos inesperados. De la medida en la que utilizan el sistema previsional para prepararse para la jubilación. Y, sobre todo, de las barreras que aún les impiden acceder plenamente a estas oportunidades para mejorar sus vidas.

El Índice de Inclusión Financiera de Credicorp (IIF) lleva cinco ediciones monitoreando el vínculo entre los ciudadanos y el sistema financiero en ocho países de la región, dando cuenta de todo lo que se ha avanzado, pero, también, del largo camino que todavía tenemos por recorrer.

En el caso del Perú, las mejoras en la medición general han sido consistentes, pasando de 37.9 puntos en 2021 a 47 en 2025. En las dimensiones específicas, alcanzamos 49.9 puntos en Acceso (+15.6 puntos en cinco años), 60.3 en Calidad Percibida (+3.5 puntos) y 30.7 en Uso (+7.9 puntos), el área más importante y en la que seguimos muy rezagados.

El uso es precisamente a lo que me refería en la introducción: a la calidad de la relación de las personas con el sistema. Hemos fortalecido muchísimo el acceso gracias a las billeteras digitales (la tenencia es de 65% en el Perú), pero como muchos países de la región aún nos encontramos con un muro cuando hablamos de lograr que esto se traduzca en más y mejores interacciones con productos como el ahorro, el crédito o los seguros.

¿Qué barreras encaramos? Para empezar, sin crecimiento económico consistente no se puede reducir significativamente la pobreza y difícilmente las personas van a tener dinero excedente para ahorrar, contratar servicios o asumir un crédito. A eso se suma la alta informalidad, que genera ingresos inestables e irregulares, lo que limita la posibilidad de planificar financieramente. En muchas zonas rurales, la falta de conectividad sigue marcando la frontera de la inclusión. Y, por último, la baja educación financiera limita la confianza y la capacidad para aprovechar plenamente los productos disponibles.

Pero las soluciones son tan claras como los problemas. La innovación ya nos ha permitido avanzar más de lo que hubiésemos imaginado hace algunos años, con herramientas como las billeteras digitales que acercan el sistema financiero a millones de personas. El siguiente paso es consolidar ese avance: contribuir a formalizar los ingresos a través de canales digitales, ampliar la conectividad en zonas rurales y fortalecer la educación financiera. Tareas que nos pertenecen a todos, tanto al sector privado como al público.

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El camino de la inclusión financiera

 


 

Latinoamérica acelera su inclusión financiera: avanza 10 puntos y reduce brechas 

 

El Índice de Inclusión Financiera (IIF) 2025 de Credicorp da cuenta del fortalecimiento del Acceso, Uso y Calidad Percibida de los productos financieros en la región. Liderados por Argentina, Chile y Panamá y con la digitalización como herramienta fundamental, el IIF subió de 38.2 a 48.5 puntos desde 2021. 

La inclusión financiera en ocho países de América Latina ha experimentado un notable crecimiento en el último lustro, alcanzando una puntuación regional de 48.5 sobre 100 en 2025, lo que representa un aumento de 10 puntos desde el primer registro ocurrido en 2021, cuando se alcanzó 38.2. Según la quinta edición del Índice de Inclusión Financiera (IIF) de Credicorp los avances son alentadores, pero la región aún se mantiene en un nivel clasificado como ‘medio bajo’.

El crecimiento experimentado se sustenta principalmente en la dimensión de Acceso, que ha mostrado el mayor crecimiento (17 puntos), seguida por Uso (10 puntos). El informe subraya que el proceso de inclusión ha entrado en una fase de transición, orientándose ahora hacia el uso efectivo y frecuente de los servicios, y ya no solo a la apertura de cuentas.

Hoy, las personas que no tienen productos de ahorro y crédito pasaron de 44% a 22% y solo el 5% de los latinoamericanos desconoce todos los productos financieros formales, mientras que el promedio de productos conocidos supera los siete por persona. Las inversiones en activos digitales —como criptomonedas— están ganando terreno.

 

Avances desiguales

El informe de 2025 reconfigura el ranking regional y señala una tendencia positiva y sostenida. Argentina (57.3 puntos) se alza con el primer lugar, desplazando a Chile (56.7 puntos) y Panamá (55.5 puntos), que ocupan el segundo y tercer puesto, respectivamente. Estos tres países concentran los mayores porcentajes de ciudadanos en el nivel “alcanzado” de inclusión financiera: Argentina con 49%, Chile con 47% y Panamá con 42%.

De otro lado, es necesario puntualizar que la evolución por país muestra diversas trayectorias. Países como Argentina (57.3 puntos), México (45.8 puntos) y Perú (47 puntos) destacan por su crecimiento continuo. Ecuador se mantiene en el cuarto puesto y Perú en el quinto. Un hecho destacado es que México (45.8) dejó el último lugar y mostró un avance relevante en el nivel “alcanzado”, pasando del 18% al 25%.

Por otro lado, los altos puntajes de Chile y Panamá en esta edición demuestran un crecimiento ligero o estabilidad marginal. Bolivia (43 puntos), por su parte, está teniendo un crecimiento más lento y se ubica en el último lugar del ranking regional.

En general, todos los países monitoreados han mejorado respecto a su primer año de medición, siendo Argentina y México los que tuvieron avances más importantes y mejoraron su puntuación respecto al año anterior. En contraste, Ecuador (49 puntos) y Colombia (45.4 puntos) han tenido un retroceso respecto a 2024, evidenciando una falta de consolidación de los logros previos. Bolivia va mejorando técnicamente, pero permanece como el mercado menos dinámico de la región.

 

El boom digital

En cuanto a los productos financieros, el cambio más disruptivo ha sido la consolidación de las billeteras digitales como la principal puerta de entrada al sistema. En la región, el uso de este producto se ha cuadriplicado en los últimos cinco años, alcanzando al 43% de los ciudadanos que son parte de los ocho países que participan del IIF. Este fenómeno ha creado un nuevo perfil de usuario que se incorpora directamente al ecosistema digital sin pasar por las formas tradicionales de bancarización.

Otros hallazgos relevantes incluyen el uso intensivo de billeteras móviles para el pago de productos y servicios. El porcentaje alcanza un 67% de los usuarios, y su uso para transferencias crece sostenidamente al 40%. En ese sentido, es sintomático que el conocimiento sobre billeteras móviles haya aumentado de 33 puntos desde 2021, superando en 2025 el 62%. Los países con mayor avance en el uso de la billetera móvil son Argentina, Panamá, Perú y Bolivia.

Por su parte, la tenencia de tarjetas de débito se mantiene estable en torno al 60%. En Chile, por ejemplo, hay una fuerte consolidación de la banca tradicional, donde el 91% de la población posee tarjeta de débito o cuentas de ahorro/corriente.

Un caso resaltante es México, donde la tenencia de productos de crédito en el sistema financiero ha mostrado un aumento notable, pasando del 18% en 2021 al 41% en 2025. Otro resultado interesante señala que las inversiones en activos tradicionales y digitales están comenzando a utilizarse con fuerza en Chile, Panamá y Argentina.

Sin duda, el uso de productos financieros es cada vez más frecuente en la región. Tal como reporta el IIF, la mitad de los latinoamericanos utiliza algún producto al menos una vez al mes, y las billeteras móviles se consolidan como el complemento digital del efectivo.

Todos estos resultados están reforzando la confianza en el sistema financiero, que ha mejorado sostenidamente en los últimos cinco años, pasando del 29% al 38%. No obstante, el principal desafío ahora radica en lograr que los servicios financieros se integren en la vida cotidiana de los usuarios y sean percibidos como cercanos, útiles y cada vez más seguros. La brecha urbana-rural, el nivel educativo y el empleo formal siguen siendo factores determinantes para lograr un mayor salto y pasar de un acceso ocasional a una herramienta cotidiana capaz de mejorar la vida de millones.
 

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Latinoamérica acelera su inclusión financiera avanza 10 puntos y reduce brechas

 

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Latinoamérica acelera su inclusión financiera avanza 10 puntos y reduce brechas

 

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Latinoamérica acelera su inclusión financiera avanza 10 puntos y reduce brechas

 


 

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Inclusión financiera Credicorp 2025 El impulso digital

 

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