Pedro Francke será el jefe del equipo económico de Juntos por el Perú (JPP), agrupación que lleva como candidato presidencial a Roberto Sánchez. Su llegada ha sido anunciada como una señal de tranquilidad para el manejo de la economía; sin embargo, cuando se revisa su paso por el gobierno de Pedro Castillo, se evidencia que sus propuestas, planes y forma de gestionar solo generaron caos.
No obstante, ministro reconoce que inversión pública se ha afectado por mayor gasto en planilla del Estado.
Durante la gestión de Pedro Francke en el Ministerio de Economía, el tipo de cambio alcanzó un récord de S/4.138, el nivel más alto desde el 19 de enero de 2004, fecha en la que el BCR inició el registro diario de su serie estadística.
La depreciación del sol peruano generada por el pánico que transmitían las políticas y mensajes del exministro pudo ser mayor si no fuera por la autoridad monetaria, que intervino en el mercado cambiario quemando reservas e instrumentos por más de US$7,300 millones. Todo ello durante la gestión de Francke.
En ese entonces, el exministro fue presentado como una figura moderada y técnica capaz de devolver estabilidad económica al país. Tras la designación del congresista Guido Bellido como presidente del Consejo de Ministros en julio de 2021, el rumbo de la economía se puso en juego, lo que ocasionó que el dólar superara por primera vez los S/4 y que la Bolsa de Valores de Lima se sumergiera en pérdidas. Pero el alivio inicial duró poco.
La incertidumbre política y económica del gobierno de Castillo, sumada a las propuestas de Francke, golpeó la confianza empresarial. De acuerdo con información del propio Banco Central, durante la gestión del extitular del MEF salieron capitales del país por alrededor de US$10,689 millones.
Uno de los principales focos de conflicto fue su intención de elevar la carga tributaria al sector minero aprovechando el alto precio internacional de los minerales. Su argumento era que las ganancias extraordinarias del sector derivadas de los altos precios internacionales no llegaban en impuestos al fisco, por lo que ameritaban un incremento tributario.
Sin embargo, la verdad salió a luz. Al final no era cierto que el boom de precios solo beneficiaba a las empresas. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció que el sistema tributario minero peruano es bastante progresivo, es decir, a mayor rentabilidad de las mineras, el Estado peruano le cobra una tasa impositiva más alta.
Francke incluso se atrevió a utilizar el informe del FMI para argumentar la viabilidad de su propuesta, a pesar de que el documento también advertía sobre los riesgos de ejecutarla.
El FMI señalaba que aplicar todas las medidas planteadas por el Ejecutivo podía reducir la progresividad del régimen fiscal minero y elevar la carga tributaria peruana hasta ubicarla entre las más altas del grupo de países comparables. Además, advertía que el Perú perdería competitividad frente a otros destinos mineros en determinados escenarios de rentabilidad.
Otra justificación, de corte más ideológico, de Francke era que el dinero del incremento en la recaudación serviría para atender necesidades de hospitales, centros de salud, colegios, agua potable, entre otros servicios. Esto sin tomar en cuenta que el problema del país no es la falta de recursos, sino la incapacidad del Estado para ejecutar y distribuir eficientemente el dinero proveniente del canon y las regalías.
A lo anterior se sumaron declaraciones de Francke que fueron interpretadas como señales ideológicas adversas hacia la inversión privada. Una de las más recordadas fue cuando afirmó que le “hincaba el hígado” ver autos de lujo, como si la acumulación de riqueza fuera la razón de los problemas del país.
“Yo veo unos carros en la calle que, la verdad, me pica el ojo y me hinca el hígado. Digamos, bueno… podrían pagar un poquito más, ¿no?”, comentó Francke.
El Congreso rechazó otorgar facultades amplias al Ejecutivo para modificar el régimen tributario minero, lo que terminó frenando la reforma impulsada desde el MEF.
Así, pese a que Pedro Francke llegó al gobierno de Castillo para intentar calmar a los mercados tras el impacto inicial del premierato de Guido Bellido, su paso por el Ministerio de Economía terminó coincidiendo con un dólar en niveles récord, millonarias intervenciones cambiarias del BCR y una fuerte salida de capitales del país. Pese a ello, el candidato Roberto Sánchez lo presenta como símbolo de garantía.
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