Juan José Salmón, gerente general de Lima Airport Partners (LAP)
Entre 2001 y 2025, Lima se consolidó como el segundo hub de mayor crecimiento en Latinoamérica y el Caribe, medido por el tráfico de pasajeros en conexión. Hoy, a casi un año de la apertura del nuevo aeropuerto y operando con dos pistas, el Jorge Chávez se mantiene como un motor de desarrollo económico clave.
Nuestra responsabilidad como operador es competir y otorgar un mejor servicio al pasajero, además de promover que nuevas aerolíneas ingresen al mercado, a través de incentivos y la promoción activa del destino Perú junto a Promperú y la DGAC. En esa línea, apoyamos una liberalización total del espacio aéreo peruano, como ya lo ha hecho Argentina en apenas dos años.
Sin embargo, las decisiones de las aerolíneas no se explican principalmente por factores aeroportuarios. Responden a modelos que maximizan el retorno de sus flotas, priorizando demanda, tamaño de mercado y valor de red por encima de cualquier componente individual de costo.
El costo aeroportuario es solo una variable marginal. Lima mantiene una de las tarifas de salida internacional más competitivas de la región, y, en promedio, los servicios aeroportuarios representan alrededor del 5% de los costos totales de una aerolínea. Entonces, las decisiones de rutas, frecuencias o cancelaciones responden a una lógica mucho más amplia que el nivel de tarifas.
Mientras grandes centros de conexión en el mundo, como Holanda, Brasil, Estados Unidos, aplican tarifas aeroportuarias (TUUA) de conexión para ganar competitividad, en el Perú este mecanismo enfrenta la resistencia de las aerolíneas. Al no incluir esta tarifa en los pasajes —una práctica común en la industria internacional—, las compañías aéreas están afectando la experiencia de usuarios extranjeros que hacen escala en Lima.
Es importante recordar que la TUUA no solo financia la operación del Jorge Chávez, sino también la conectividad nacional. El Estado recibe el 46.511% de los ingresos brutos del aeropuerto (incluidas las TUUA) —ya hemos transferido más de US$2,500 millones a la fecha—, destinados a financiar infraestructura en aeropuertos regionales como Ayacucho, Arequipa, Puerto Maldonado, Juliaca y Tacna, dinamizando economías locales y sosteniendo el turismo interno.
Aerolíneas y aeropuertos operan bajo reglas distintas. Mientras las primeras compiten en libre mercado con libertad para fijar precios y recargos, los aeropuertos estamos sujetos a estricta regulación por cumplir con niveles de servicio. Por ello, respetar la seguridad jurídica de los contratos es la única garantía para sostener las inversiones de largo plazo que el Perú requiere