"Nosotros, como negocio, no vivimos solo de vender entradas al cine. Si este ticket promedio lo desglosas, le sacas el IGV, que es un 18%, y le sacas el impuesto municipal, que es 10%, ya estás hablando de casi un 30% de impuesto que va al Gobierno Central y Regional. Te quedas con S/9 de ingresos; y luego, la mitad de eso va para el distribuidor —el dueño de la película—. Nosotros nos quedamos con ese S/4,50 de utilidad bruta. El cine no puede vivir con eso", dijo Soriano al mencionado medio.