La corrección en los precios de los bonos vinculados a proyectos de inteligencia artificial (IA) se ha convertido en la señal más visible de la presión que enfrenta el mercado de crédito estadounidense.
Para Luna es urgente que el Estado ordene su propio marco normativo y que garantice coherencia entre sus entidades.
Desde septiembre, grandes compañías tecnológicas como Amazon, Alphabet, Meta y Oracle han colocado cerca de US$90,000 millones en deuda para financiar infraestructura asociada a IA.
Sin embargo, varias de estas emisiones comenzaron a negociarse por debajo de su valor inicial, reflejando una ampliación de los spreads y una mayor exigencia de prima por riesgo por parte de los inversores.
A este movimiento se suma la emisión de más de US$7,000 millones por parte de desarrolladores de centros de datos de mayor riesgo, cuyos bonos de grado especulativo también enfrentan precios más débiles.
El volumen acumulado de deuda ha elevado la cautela del mercado, que evalúa si el retorno esperado de las inversiones en IA será suficiente para sostener este ritmo de financiamiento.
Renta variable
Mientras el crédito se ajusta, la renta variable estadounidense mostró un comportamiento opuesto. Las acciones tecnológicas encabezaron un rebote impulsado por el creciente optimismo de que la Reserva Federal podría recortar su tasa de referencia en diciembre.
De acuerdo con las últimas lecturas del mercado de futuros, la probabilidad de un recorte de 25 puntos básicos pasó de alrededor del 40% a casi el 77% en una sola semana, tras declaraciones más moderadas de dos miembros de la Fed.
El S&P500 avanzó 1.57%, el Nasdaq trepó 2.65% y Dow Jones cerró con un avance de 0.65%.
El descenso reciente en los rendimientos de los bonos del Tesoro y la expectativa de un entorno monetario más flexible reforzaron la demanda por acciones de crecimiento, en particular del sector tecnológico.
Este repunte, sin embargo, convive con señales de vulnerabilidad: la falta de datos económicos completos debido al cierre parcial del gobierno estadounidense y la incertidumbre sobre la solidez del consumo podrían limitar la magnitud del avance bursátil.
La divergencia entre el mercado de bonos y el mercado accionario subraya un escenario marcado por oportunidades y riesgos. Si bien la potencial reducción de tasas abre una ventana para activos de riesgo, la presión en el mercado de crédito revela que el financiamiento del auge de la IA comienza a mostrar límites.
Los inversionistas monitorean de cerca ambos frentes, conscientes de que una corrección en el crédito podría trasladarse rápidamente a la renta variable.
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