La tarde del 23 de junio de 1968 parecía una más en la historia de los Superclásicos. Cerca de 90 mil espectadores asistieron al estadio Monumental de Buenos Aires para presenciar el empate sin goles entre River Plate y Boca Juniors por el Torneo Metropolitano.
Sin embargo, al finalizar el encuentro, una tragedia sin precedentes golpeó al fútbol argentino cuando una avalancha humana se produjo en la Puerta 12, destinada a la salida de los aficionados visitantes. El saldo oficial fue de 71 muertos y más de 200 heridos.
En junio de 1994, el '10' de la albiceleste disputó, sin saberlo, su último partido en una Copa del Mundo. ¿Qué ocurrió tras la victoria ante Nigeria?
Cronología del horror
17:00 horas (aproximadamente): River Plate y Boca Juniors igualan 0-0 en un partido disputado ante una multitud en el estadio Monumental. Miles de hinchas comienzan a abandonar las tribunas una vez concluido el encuentro.
Minutos después del pitazo final: Los simpatizantes ubicados en la tribuna Centenario Alta se dirigen hacia la Puerta 12 para salir hacia la avenida Figueroa Alcorta. En el tramo final de las escaleras se genera un embotellamiento que provoca empujones y caídas.
Instantes posteriores: La presión de la multitud se transforma en una avalancha. Decenas de personas quedan atrapadas y son aplastadas contra quienes habían caído en los escalones inferiores. Muchos fallecen por asfixia mecánica y compresión.
Horas siguientes: Ambulancias, policías y voluntarios trasladan a las víctimas a distintos hospitales de Buenos Aires. La noticia conmociona al país y rápidamente se convierte en portada de los principales medios argentinos.
Las causas nunca esclarecidas
Desde el primer momento surgieron distintas hipótesis sobre lo ocurrido. Algunas versiones señalaron que la puerta de salida estaba parcialmente cerrada; otras apuntaron a la presencia de molinetes que reducían el espacio disponible.
También hubo testimonios que responsabilizaron al accionar de la Policía Federal y de efectivos montados ubicados cerca de la salida, lo que habría generado retrocesos y mayor presión entre los aficionados.
Pese a las investigaciones y peritajes realizados, nunca se logró determinar de manera concluyente una causa única ni establecer responsabilidades penales.
Las consecuencias
La tragedia dejó una profunda huella en el deporte argentino. La mayoría de las víctimas eran jóvenes, con una edad promedio cercana a los 19 años. El caso derivó en cambios en los sistemas de seguridad y evacuación de los estadios, además de impulsar revisiones sobre la organización de los espectáculos deportivos masivos.
En el plano judicial, ninguna persona fue condenada por los hechos. Las investigaciones se cerraron sin culpables, alimentando durante décadas el reclamo de familiares y sobrevivientes. La ausencia de justicia convirtió a la Puerta 12 en un símbolo de impunidad dentro de la historia del fútbol argentino.
Durante muchos años, la tragedia permaneció prácticamente olvidada por las instituciones involucradas. Recién en 2008 River Plate colocó una placa recordatoria en el lugar de los hechos, mientras que Boca Juniors impulsó homenajes y jornadas de memoria a partir del 50° aniversario de la tragedia.
Hoy, la antigua Puerta 12, rebautizada como Puerta M, permanece como un recordatorio permanente de una tarde que cambió para siempre la historia del fútbol argentino.
Suscríbete gratis a la Guía Gastronómica más prestigiosa del país. SUMMUM, el newsletter semanal.
VIDEO RECOMENDADO