El sueño de Ignacio Buse en Roland Garros terminó antes de lo esperado, pero no sin dejar importantes lecciones para el joven tenista peruano, que afrontó su debut en el cuadro principal del Grand Slam parisino con la ilusión intacta y la confianza de haber conquistado, apenas dos días antes, el ATP 500 de Hamburgo, el título más importante de su carrera profesional hasta el momento.
La víctima fue identificada como Yeison Antonio Ramírez Valera, de 30 años.
Sin embargo, el exigente calendario y la jerarquía del circuito terminaron pasándole factura. Este lunes, el peruano cayó en primera ronda ante el ruso Andrey Rublev, uno de los jugadores más experimentados del tour, y tras el encuentro ofreció una reflexión madura y autocrítica sobre lo ocurrido en la cancha, reconociendo que en el tenis de élite las diferencias no siempre pasan por el talento, sino por detalles mínimos.
En conferencia de prensa, el jugador nacional dejó en claro que su mirada está puesta más allá del ranking y que su verdadera meta sigue siendo crecer como tenista en cada aspecto de su carrera.
“Yo siempre digo que el objetivo no me gusta que sea por ranking, sino que trato de seguir mejorando, en detalles, en qué cosas puedo perfeccionar fuera de la cancha y dentro de la cancha”, declaró Buse tras su eliminación en lo que significó su bautismo en el cuadro principal de Roland Garros.
A sus 22 años, el tenista limeño mostró serenidad al analizar el partido y remarcó que, conforme se avanza en el circuito ATP, las diferencias se vuelven cada vez más estrechas y se deciden en aspectos casi imperceptibles para el público, pero determinantes para los protagonistas.
“Mientras más arriba, más está todo en los detalles, hay que enfocarse en esos pequeños detalles para seguir perfeccionándolos”, añadió.
Las palabras de Buse reflejan el momento que atraviesa en su carrera: una etapa de consolidación, crecimiento y aprendizaje, en la que ya empieza a competir de tú a tú con figuras instaladas en la élite mundial.
Aunque el resultado no fue el esperado, el peruano dejó sensaciones positivas y reconoció que el nivel competitivo está, aunque todavía falta pulir aspectos que marcan la diferencia en partidos de alta exigencia.
“El nivel ahora está, hay que seguir trabajando, porque ves a Andrey que está todo en los pequeños detalles. Todo está en esos detalles, él tiene muchísima más experiencia”, reconoció el deportista peruano, destacando el oficio y recorrido de su rival ruso.
Recibe tu Perú21 por correo electrónico o por Whatsapp. Suscríbete a nuestro periódico digital enriquecido. Aprovecha los descuentos.
VIDEO RECOMENDADO