Un verdadero choque de titanes. Argentina venció por 2-1 a Inglaterra por la semifinal del Mundial 2026 y está a solo un partido de lograr el bicampeonato, algo que solo pudo hacer Italia hace casi cien años (1934 y 1938).
El duelo empezó como se esperaba. Caras serias, divididas peleadas, sangre fría y mucha tensión. Los jugadores rovales ni se miraban a la cara tras cada entrada, cada falta, en un duelo bastante disputado en lo físico en el arranque, cuando argentinos e ingleses aún medían fuerzas sin mucha intensidad.
Y justamente así es que terminó el primer tiempo, con más duelo físico que futbolístico. Lionel Messi no lograba conectar el mediocampo con sus extremos o delanteros, dando chispazos de peligro por momentos.
Por el lado de los europeos, Harry Kane tuvo que retroceder varios metros para intentar generar peligro, donde el tándem entre Elliot Anderson y Declan Rice trataban de adueñarse de la mitad del campo y generar peligro desde ahí.
Las emociones estuvieron desde el arranque, pero los goles llegaron recién en el segundo tiempo. Inglaterra forzó el error a Nicolás Tagliafico y una recuperación de Rice dejó a Morgan Rogers libre por la banda derecha, lanzando un centro que Nahuel Molina no pudo controlar ante el arranque a gran velocidad de Anthony Gordon, que con temple marcó ante Emiliano Martínez.
Pero tras el gol, llegó el pecado. Los ingleses apostaron a defender el gol muy temprano (minuto 55), cuando había mucho que jugar. Tuchel pagó caro apostar por defender una diferencia de un tanto.
Los minutos pasaron y Argentina se hacía con más terreno, que provocó que el propio Kane jugara más cerca a sus propios defensores que al arco rival, donde suele ser letal y determinante. El ingreso de Nico González y Rodrigo De Paul fueron clave para que la albiceleste se adueñe del partido.
Todas las ocasiones de gol fueron de los vigentes campeones del mundo, con incluso centros que se colaban entre los espigados defensores ingleses. el propio Jude Bellingham tuvo que intervenir en jugadas defensivas de los ingleses, que se quedaban sin elementos en el ataque, por lo cual no podían apostar siquiera al contragolpe.
La figura de Jordan Pickford empezaba a crecer ante los embates argentinos, respondiendo a disparos de los volantes rivales que amenazaban su portería, incluso teniendo algo de suerte tras un cabezazo y un disparo de larga distancia de Alexis Mac Allister, que no tuvo fortuna para anotar, aunque hacía que el aroma de gol se sintiera fuerte en área inglesa.
En el minuto 81 ingresó Lautaro Martínez por Tagliafico, sumando elementos en ataque, mientras que Tuchel respondió reforzando su esquema sacando al volante Rice por el central Nico O’Reilly, una movida que salió mal.
A los 85, Enzo recibió de Lionel Messi en los exteriores del área y le pegó un bombazo angulado para anotar el empate. Poco pudo hacer Pickford para contenter el disparo del volante argentino y la preocupación se volvió pánico en el elenco europeo.
Los de Scaloni apostaron por el ataque total. Los ingleses se agazapaban en su terreno, pero no resistieron mucho más. Solo 7 minutos después, Messi se escapó por la derecha y con un centro venenoso, Lautaro fue más por los aires y de un testarazo ponía el gol que le daba la vuelta al marcador.
Se jugaron 9 minutos más, que se hicieron largísimos por la tensión que se vivía, pero el marcador no se movió más. Ahora, Argentina buscará sumar su cuarta estrella ante una España sólida en defensa e incisiva en ataque. La final será una justa épica.