La sección 230, bajo la cual se creó Facebook, ya venía desde 1996 indicando: “La disposición establece que ningún proveedor o usuario de un servicio informático interactivo será considerado como el editor o portavoz de cualquier información proporcionada por otro proveedor de información”.
Esta posición, que fue la que ha sustentado mucho del accionar de las redes sociales, tuvo en la primera década de este siglo un duro cuestionamiento, sobre todo por la “responsabilidad” que deberían asumir más cuando se enfrentaban a temas de desinformación, afectación a garantías democráticas en procesos electorales o el aumento de los discursos de odio, al aumentar la cantidad de usuarios conectados a las plataformas de contenidos.
La solución que tomaron diversas plataformas fue el control de contenidos de una manera posterior a la publicación de dichos contenidos, tratando de mantener el principio de que la libertad de expresión solo puede tener control posterior. De esta manera, se fueron diseñando plataformas y herramientas para el control de contenidos (desde control de palabras hasta el de imágenes, siendo también la utilización de IA para mejorar los ejercicios de contraste de contenidos), pero también se añadieron elementos humanos (masivos) para verificar, sobre todo, las denuncias realizadas por usuarios o los mismos contenidos publicados.
Esto ocurría en el medio de situaciones como Cambridge Analytics, que cuestionó la utilización de las redes sociales en procesos electorales, y que ha llegado a su culmen con la nulidad de las elecciones en Rumania, acusándose entre otros de la afectación del proceso democrático desde una plataforma como TikTok.
Pero la posición planteada por Mark Zuckerberg, de eliminar las herramientas de control de contenidos en el discurso, enfocándose en el control de hechos delictivos (terrorismo, pedofilia, fraude) y trasladando a los usuarios la responsabilidad de dar contexto a la información de otro (mediante notas de la comunidad sobre un contenido), marca un reenfoque que puede ser medido en tres aspectos.
Esta caricatura le costó el trabajo en el Washington Post a su autora, Ann Telnaes. Retrata a los magnates tecnológicos, incluido Zuckerberg, rendidos ante Trump”. (Crédito: Ann Telnaes)
LO ECONÓMICO, LO REGULATORIO Y LA GEOPOLÍTICA
El primer aspecto es el económico. Sin duda, el costo operativo de mantener sistemas y personas controlando contenidos era alto. Esta medida cambia su foco a poder invertir más en el control de los otros contenidos de delitos.
Segundo, un aspecto regulatorio, las leyes que rigen las redes de Meta se mudan de California a Texas, claramente tratando de salir de las regulaciones de California, enfocadas en control de contenidos.
Lo tercero, es que esta medida supone una toma de posición geopolítica desde un discurso en el que la defensa de garantías constitucionales en USA es “mejor” que la que ocurre en Europa (a quien acusa también de afectaciones a la innovación) o a las regulaciones que buscan controlar contenidos en América Latina.
Es quizás esta la principal motivación política que debe considerarse en un discurso dado a días de que Trump empiece su nuevo mandato. Está tomando partido Meta por quien le puede defender frente a las regulaciones de otras regionales, para seguirse expandiendo.
¿CAMPAÑA POLÍTICA PERUANA SIN FILTRO?
El problema va a estar en cómo el resto de regiones reaccionarán a este accionar de Meta, que recuerda mucho la posición de Yahoo en el caso Yahoo Francia de inicios del 2000. Se verá también en la posición sobre libertad de expresión y controles por parte de terceros de los contenidos, Donde ahora la prensa deberá tomar un rol activo en desarrollar alfabetización digital para que las personas se puedan informar mejor en un mundo lleno de informaciones, pero también deberá, la prensa, ser un instrumento de curaduría de información. Faltarán manos para tanto fact checking por hacer.
No se trata, pues solamente de Facebook poniéndose de buenas con Trump. El fenómeno es más complejo y deberá entenderse a la luz de una nueva geopolítica de la información y del mundo digital pospan. ¿Y qué creen que ocurrirá en Perú? ¿Qué creatividad regulatoria presentará el congreso en esta materia? Estamos ad portas de un proceso electoral: ¿Qué posición tienen los partidos políticos sobre la libertad de expresión, la desinformación, las fake news, los discursos de odio, el control de contenidos?
TENGA EN CUENTA
ALARMA MUNDIAL. Francia mostró su preocupación por el anuncio de Mark Zuckerberg de acabar con su programa de fact checking, y Brasil condena la decisión de Meta. En tanto, la periodista filipina Maria Ressa, Premio Nobel de la Paz 2021, alertó que se avecinan “tiempos peligrosos”.
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