No, porque la música es sanadora y, por lo menos, cuando estás en un escenario te libera de muchas cosas. Yo jamás pensé en salirme porque ha sido mi vocación de toda la vida. Empecé a los 5 años y a los 7 ya me estaban pagando por cantar. Llevo más de 60 años trabajando y después de tantos años sí estoy un poco cansada, sobre todo de lo que rodea al quehacer artístico, los viajes, hacer maletas, todo eso ya me agobia un poco porque una ya no tiene la misma energía que cuando era joven. Ahora quiero disfrutar un poco más de mi familia y por eso estoy espaciando mis presentaciones, pero tengo un estudio de grabación en mi casa. La música ha sido y será mi tablita de salvación, mi elemento de sanación.