Por Juan Luis Nugent
Sin contar las canciones de cuna, el rock es quizás el único género musical cuya identidad está directamente ligada a un momento muy específico de la vida. Lo suyo es expresión inequívoca de juventud, de esa energía inagotable propia de la muchachez. Después de todo, el imaginario rockeril se compone de sonidos que invitan al desenfreno irresponsable y letras que alientan a la rebeldía sin causa.
Se publicó el esperado volumen dos de PAREN TODO, serie de vinilos que alumbra hacia novedosos horizontes de las músicas en el Perú.
Pero visto que no hay juventud que dure cien años, ni cuerpo que la aguante, al rockero maduro la nostalgia se le presenta como salvavidas. Esa que, con licencias, regalías y merchandising, por ejemplo, sostiene a varios dinosaurios que aún giran tocando los hits de las últimas cinco décadas. La disyuntiva planteada alguna vez por Neil Young quedó oficialmente desfasada: hoy, quemarse siempre es preferible a desaparecer.
Existe, pese a ello, un camino alterno, aunque ostensiblemente menos rentable y sostenible: el de seguir en la brega solo por el vacilón y el amor a la camiseta antes que por el cálculo financiero y marketero. Me refiero a la senda que pueden darse el lujo de transitar, principalmente, músicos no profesionales y contados actos de culto. Como Los Claxon.
Desde la primera canción, Temas impopulares destaca no solo por ser un disco mejor que sus dos antecesores. Uno que se apropia con macerada confianza del espíritu del rocanrol desde una posición aparentemente antagónica con todo lo que representa: la de un cuarentón.
Vale precisar, sí, que los cuarentones no somos un arquetipo monolítico. Sospecho que tracks como "Amigo transnacional", "Es lo que toca", "Celular", "Midlife blues", "Binocular" o "Temas impopulares" no resonarán en el pata que viaja a Turquía a ponerse implantes capilares; o en aquel que anuncia en LinkedIn que decide tomarse un año sabático para reencontrarse consigo mismo; ni en el que salta en paracaídas para demostrar que la vida es una sola.
Por el contrario, creo que estas son canciones que le hablan a ese tipo que reconoce lo difícil que es perder y hacer nuevos amigos a esta edad; que reflexiona sobre la muerte prematura y cercana; que encuentra ilusión y solitario solaz en el internet; que no quiere convertirse en aquello que nunca quiso ser; que pondera riesgos y oportunidades en el desempleo. Me refiero a ese que aún fantasea con hacer canciones que desaten pasiones, aunque sean sobre temas “complicados, socialmente hablando”.
En solo 10 cortes y 33 minutos, este trío de cuadragenarios navega con soltura por las vertientes sonoras que ya conoce bien a estas alturas. Ahí están los guiños a bandas y artistas como Pixies, Modern Lovers, Fleetwood Mac, Black Keys, Beatles, Rolling Stones, Carl Perkins o Growlers. Y siguen firmas. Puntos aparte para el trabajo de mezcla y masterización que aporta consistencia y potencia por igual a la instrumentación y las voces. Ya era hora después de tantos años.
Temas impopulares demuestra que el rock no está muerto en estos tiempos; lo que pasa es que nadie quiere verlo avejentarse sin gracia. Así las cosas, tal vez llegar a viejo un poco más sabio y sin tomarse a uno mismo tan serio sea una meta más accesible y realizable. Con un poco de rock y sin tanta alharaca.
Datos:
-Temas impopulares está disponible solo en formato digital, vía plataformas de streaming (Spotify, YouTube Music, Apple Music, etc.).
-Los Claxon nació de los escombros de la formación original de Turbopótamos, en el año 2004. Es una creación compartida de Juan Luis Dammert (voz, guitarra) y Mayu Velasco (voz, bajo), quienes componen todas las canciones con el acompañamiento ininterrumpido de Raúl Loza (batería).
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