Maras es un distrito cusqueño de unos 4,000 habitantes y está dentro de la provincia de Urubamba, a 45 minutos en auto de la ‘Ciudad Imperial’.
El músico argentino utilizó sus redes sociales para rendir un profundo tributo al músico peruano, a quien calificó como un "faro de luz" y referente absoluto en su carrera.
Y en Maras hay un paraíso: la salinera, donde entre el 85% y el 90% de la población tiene pozas de sal, que son como pequeñas piscinas de distintos tonos claros, entre marrones, rosas y blancos, como un mosaico noble de la naturaleza.
Hay más de 6,000 pozos, los que miden dos metros por dos, máximo dos por tres.
Esta ofrenda de la naturaleza tiene minerales, propiedades curativas para la artrosis y más. Y hay variedades, como sal rosada, sal aromática (para lo cual usan yerbas), sal ahumada.
En 2024, la sal de Maras recibió el reconocimiento como Producto Emblemático en los Premios Summum. Ese mismo año se convirtió en la primera indicación geográfica del Perú, lo que es un sello de origen y calidad garantizado por el Estado, como también lo es la denominación de origen.
Cuenta la leyenda que estos reconocimientos de protección fueron originados en Italia y Francia en la Edad Media con los quesos y los vinos, los que fueron considerados como tesoros por las autoridades locales, lo que les daba protección jurídica.
Y ahora Indecopi acaba de otorgar el reconocimiento de carácter oficial a la organización que reúne a los productores de la sal de Maras, lo que técnicamente se llama el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Sal de Maras.
—El gran problema de la sal de Maras es que hay una fuerte sospecha de que muchos aprovechan la fama de este producto, ya bastante exitoso, para vender una sal que no es de Maras, pero que lleva ese nombre en su empaque. Lo que estamos logrando hacer es que los productores, al final, terminen ganando más por la dura labor que están haciendo a 3,300 metros sobre el nivel del mar —explica a Perú21 Nicolás Mezzalira, asesor francés experto en indicaciones geográficas.
Hace tres años Mezzalira empezó este trabajo —una operación financiada por la Cooperación Técnica Suiza— con los productores y las organizaciones de la empresa social Marasal, que agrupa a 633 familias de dos comunidades andinas: Pichingoto y Maras, que producen esta sal.
Primero, se sentaron con los productores para entender y definir con ellos lo que querían. Eso se tradujo en un expediente técnico que llevaron a Indecopi. El primer hito fue el reconocimiento de indicación geográfica.
—Ese reconocimiento no servía si no había una asociación. Entonces, el último paso fue crear esa asociación que se llama Prosalmaras: Productores Organizados de la Sal de Maras, para que ellos mismos velen por la calidad del producto: cómo se debe cosechar, cómo se deben mantener los pozos, etcétera, y también organizar la cadena de valor. De esa forma, terminar con los problemas de falsificación o alteración del producto.
Es importante saber que, si en una denominación de origen todas las operaciones se deben hacer en la misma zona de producción hasta tener un producto acabado, la indicación geográfica permite que haya operaciones adicionales que pueden ser realizadas fuera de la zona.
Mezzalira advierte que solo los que están inscritos en el registro de la indicación geográfica van a poder usar el nombre.
—¿Cómo lo controlarán?
—La sal de Maras lleva un sello oficial. Además, si el Consejo Regulador observa que hay un producto que sale de la nada y que lleva el nombre de Maras sin usar el sello o sin ser parte del registro, entonces llaman a Indecopi. Este inspecciona, retira los productos del mercado y los multa.
—¿Por qué estos reconocimientos son importantes?
—La gastronomía peruana tiene fama mundial. La sal de Maras entra como un componente en la famosísima gastronomía peruana. Y, al no respetar la integridad de su riqueza, están malogrando un tesoro. Es una forma legal de devolver la autoestima al productor, a las mujeres trabajadoras.
Estamos frente a un producto único en el mundo, desde incluso tiempos preíncas. Nuestra misión es protegerlo, reconocerlo y promoverlo. La ceremonia oficial de este reconocimiento final a nuestra sal será el 8 de abril en Maras.
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