Había más gente en el escenario que en las butacas. Y los actores aplaudían al público. Era el año 92, los días posteriores al atentado terrorista en Tarata, cuando a pocas cuadras Alberto Isola había alquilado con sus ahorros (y sueños) el Teatro Larco. Por supuesto, perdió todo el dinero que invirtió.
En la categoría de 'Cine y Música' se estrenará el filme sobre el grupo Kanaku y El Tigre.
“Estábamos haciendo un acto de fe en un tiempo tan terrible”, recuerda nuestro primer actor y agrega: “Pero detesto la nostalgia. Prefiero mirar hacia adelante”. Y por delante tiene —en medio de un nuevo (y viejo) tiempo terrible— Las aves, comedia de Aristófanes del año 414 a. C., bajo una versión libre dirigida por Mateo Chiarella Viale. En el Teatro Ricardo Blume (Huiracocha 2160, Jesús María), hasta el 16 de agosto. Viernes y sábados, 8 p.m.; y domingos, 7 p.m. Entradas en Ticketmaster.
Narra el viaje de dos hombres que, cansados del caos y la corrupción, escapan del mundo y emprenden una utopía: construir otra sociedad. “Hacer Las aves es un regalo”, me dice Isola en sus 73 años.
En 2019 lo entrevisté y me dijo que aún pensaba en querer cambiar el mundo. ¿No se ha rendido?
No. Quizás he bajado un poquito mis expectativas, pero sigo con la idea de querer aportar a cambios, renovaciones.
¿Qué explicación tiene que hoy veamos escenas de la política que parecían perdidas en el siglo pasado, pero que han vuelto disfrazadas bajo otros rostros?
Jamás me hubiera imaginado, ni en mis peores pesadillas, un poco lo que está pasando ahora en el mundo con la extrema derecha. Lo que te prueba que nada está dicho. Pero si todo esto sucede es porque ciertas cosas o no se hicieron bien o no calaron como pensábamos que iban a calar.
Desde la izquierda tampoco se ha entendido el paso del tiempo.
En lo absoluto. La crítica va tanto a la derecha como a la izquierda. Me aterra pensar, por ejemplo, lo que está pasando en Nicaragua, en Cuba. Uno descubre que las ideas puras o las nociones puras no existen y se van deteriorando… Yo siento ahora, más que nunca, que lo que yo hago, con toda modestia, es mandar mensajes en botellas al mar y tratar de, en la medida de lo posible, hacer reflexionar, apostar por la idea de que las cosas se pueden mejorar.
¿Y el teatro cómo opera en estas coyunturas?
A mí lo que me gusta todavía del teatro y me hace seguir es que se trata de una cosa casi íntima con un grupo de personas no muy grande en comparación con otras artes. No vas a llegar a muchísima gente, pero la gente a la que llegas va a sentir algo muy importante, muy profundo.
¿Seguir en el mismo círculo no atormenta? ¿No es necesario llegar a más gente?
El teatro no forma parte de las opciones que los peruanos tomamos, todavía no es eso. Y es una de las cosas que tienen que cambiar. ¿Qué no estamos haciendo bien?, ¿por qué el Estado no se preocupa más de cómo hacer que las artes escénicas lleguen a más personas?
Nuestros gobernantes probablemente no van al teatro, Alberto.
No van al teatro. De los últimos, la única persona que vi en el teatro con su esposa y sus hijas fue Ollanta Humala. Pero al señor (congresista Waldemar) Cerrón nunca lo he visto en el teatro, y es una de las personas que ha planteado esta cosa tan absurda (del Colegio Profesional de Artistas). Uno dice: “¿Para qué te metes en algo que no conoces?”. Toman una serie de decisiones que no tienen que ver con la realidad.
¿Y cómo interviene ‘Las aves’ hoy?
Estamos haciendo la obra y yo digo: “Qué pena que no hayamos cambiado”. La obra es una advertencia, para mí, contra todos los totalitarismos, contra los populismos. Estos hombres que se escapan de una realidad porque no la soportan y van a otro mundo mucho más inocente y lo que acaban haciendo es reproduciendo exactamente aquello de lo cual escapaban.
¿No sería mejor escapar del mundo?
(Ríe con un ligero sarcasmo). ¿Se puede? A veces tengo ganas. Y es cierto que, últimamente, me refugio más en los libros... Primero que no se puede y segundo, no creo que sea una buena idea. Y lo que dice la obra es que te llevas al mundo contigo.
¿Cómo hace con tantos años para seguir en la actuación (y dirección) y no escapar de ese mundo?
Soy una persona muy curiosa, me interesa casi todo. Ahorita lo que más me interesa como actor y director es trabajar con gente nueva. Una de las cosas que aprendí es que siempre hay que buscar cosas nuevas. Por eso enseño también. A veces me desespero, pero la única vez que paré, y no por mucho tiempo, fue durante la pandemia.
¿Cuál es su utopía?
Que todos los teatros del Perú estén llenos, que el teatro realmente llegue a ser parte de la vida de la mayoría de peruanos.
¿Fundaría un partido político?
Nunca.
¿Cuál sería su primera medida si dirigiera el Colegio Profesional de Artistas del Perú?
Cerrarlo (risas). No, es un chiste... Es que el gran problema con estos repentinos intereses en la cultura siempre son sospechosos. Goebbels (uno de los colaboradores más cercanos de Hitler) decía una frase horrible: “Cuando escucho hablar de la cultura, saco una pistola”. Yo diría: cuando el Estado se mete en la cultura, no saco una pistola, pero me preocupo. Y en este caso, ¿a santo de qué?
Autoficha:
-“Estoy en un proyecto con dos actores muy interesantes: Alaín Salinas y Herbert Corimanya. Estamos haciendo una obra que vi cuando tenía 16 años y que siempre quise hacer: Ipacankure, uno de los grandes textos de nuestro teatro. Será en la Asociación de Artistas Aficionados”.
-“Ipacankure va desde el 7 de agosto. A fin de año, estoy en una cosa completamente distinta, una obra que se llama La mujer de negro, versión de una novela inglesa. Es un espectáculo que trabaja el terror y eso me parece muy interesante. Lo va a dirigir Norma Martínez”.
-“Existe esta cosa terrible que es el ‘viejismo’: alguien decide que tú ya no puedes hacer ciertas cosas. Y eso no es cierto mientras yo pueda seguir combatiéndolo; vamos a ver cómo me va. También soy parte de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Católica, ahí está el futuro”.
Recibe tu Perú21 por correo electrónico o por Whatsapp. Suscríbete a nuestro periódico digital enriquecido. Aprovecha los descuentos.
VIDEO RECOMENDADO