¿Cómo llegas al casting para la película?
Yo estaba en cuarto de secundaria y finalizando el año, un jueves, llegaron al salón dos personas, Eduardo Camino y Norma Costa, para hacer un casting. Yo estaba concentrado terminando mi tarea de Biología. Y en eso veo que todos mis compañeros estaban levantando la mano y, por inercia, yo también la levanté. Todo comenzó de manera fortuita. Llegué a casa, asustadísimo, porque no sabía en qué me había metido. Le conté a mi mamá y ella me llevó, porque yo no quería ir. Como todo ser humano, ante lo desconocido sentía miedo. Al inicio no encontrábamos el lugar donde iba a ser el casting y yo le dije a mi mamá para regresarnos: “Ya fue”. Pero mi mamá, terca, empezó a preguntar a la gente y yo tenía que seguirla nomás. Así llegamos y había un montón de chicos preparadísimos, con sus hojitas y todo. Pasamos tres horas en un salón, hablé en quechua, en castellano, hice algunas escenas de la peli, conversé muchísimo de mi vida personal. Cuando me propongo algo, siempre entrego todo de mí. Creo que eso contribuyó a que me eligieran. Vieron algo especial en mí, según ellos.