Hace casi tres décadas una nueva banda asomó en el escenario del rock peruano: La Sarita con Julio Pérez en la voz (y puesta en escena). Grupo que en sus albores llamó la atención con canciones como “Más poder”, que le dio nombre a su icónico primer álbum.
Estrella colombiana será parte del disco 'The World Meets Los Mirlos', que se estrena este 15 de mayo.
Pese a las intermitencias de diverso origen, Pérez continúa en la ruta, con su guitarra a cuestas. Y ahora presenta el show Caminos. Encuentros Sonoros. Volumen 1. Un concierto acústico donde interpreta las mejores canciones de La Sarita, bajo la dirección musical de Ruth Torres. También estará presente el charanguista Roberto Cano. La cita es este sábado 16 de mayo, en Tierra Baldía de la Av. Del Ejército 847, Miraflores. Desde las 7 p.m. Entradas en Joinnus.
Pero Julio también alista el lanzamiento de su nueva banda: Los Viejos Lesbianos, bajo la etiqueta de “cumbia caviar”; como ocurrió con La Sarita, a tono con su tiempo.
El año pasado La Sarita cerró Vivo x el Rock y el público respondió bien. ¿Qué decir?
La Sarita ha sido una experiencia musical muy enriquecedora. La energía que la movió fue, básicamente, entender el país. Gracias a la música y al trabajo que hice en La Sarita pude comprender al país. Por ejemplo, trabajar con la música costumbrista te acerca al sentir de la gente, te acerca a la cultura y puedes entender muchas cosas. Así he aprendido, por ejemplo, que el problema fundamental del país es la injusticia.
Con temas de corte social, como “Más poder”.
Y no me sorprende que una canción como “Más poder” siga teniendo mucha vigencia, porque nuestras coyunturas son históricamente actuales. Esa canción nace a raíz de la lectura del libro Ciudadano Fujimori, de Luis Jochamowitz. Lo leí y me llamó mucho la atención.
Musicalmente “Mas poder” es una fusión perfecta entre chicha y rock de los noventa.
En la estética hay algo que se llama el buen gusto, que es la capacidad de encontrar una combinación muy equilibrada entre los elementos. Cuando todo está exactamente en su sitio. La Sarita tuvo esa virtud de tener buen gusto, de manera muy natural.
Esa formación de La Sarita, con Martín Choy en la guitarra, era un bandón.
Sí, en realidad sí. Pienso que un artista, para ser sincero con su audiencia, debe satisfacer antes que nada sus gustos musicales, antes que pensar en el público. Un artista de pura sangre debería, antes que nada, satisfacer sus gustos musicales, sus intenciones, sus angustias, lo que está buscando como artista.
¿Qué ladrillo colocó La Sarita en esta pared que llamamos rock peruano?
Creo que la mayor virtud fue poder fusionar la música costumbrista con músicos costumbristas. Nunca quise hacer un trabajo de escritorio, siempre mi intención fue "si voy hacer música fusión, quiero que sea un reflejo de una fusión de culturas realmente". Para eso, las culturas tenían que convivir.
¿Pero no sientes que del segundo disco para adelante ganaron en arte (con muy buenos temas), pero perdieron en impacto (como el que tuvo el álbum debut)?
Sí, fue el costo. Totalmente de acuerdo y totalmente consciente. Y te cuento por qué. Me di cuenta que el Más poder se había convertido en una moda y era un disco puramente coyuntural. Apenas cayó el régimen fujimorista, el grupo desapareció, la banda también cayó. Fue algo muy fuerte para mí. Pasó la moda y se pasó a otra cosa. Cuando vi que esto ocurrió, dije "no pasa nada, es cuestión de la moda, así funciona, voy a seguir con mi filosofía". ¿Cuál era mi filosofía?: "quiero conocer al Perú a través de su cultura, a través de sus representantes culturales que son los músicos costumbristas", y vino la idea de incorporar a los danzantes de tijeras, al músico shipibo, al arpa, al violín. En Danza la raza empezaron a mostrarse las primeras señales y en Mamacha Simona se hizo evidente la nueva estética.
Cuando la moda pasa, la circunstancia es cruel.
Nunca he hecho música por dinero, no porque no lo haya necesitado, sino porque no podría hacerlo por dinero. Lo tengo que hacer porque para vivir lo necesito; por convicción, porque es la forma en que puedo sobrellevar el mundo.
A propósito de fusiones y costumbrismo, hoy la coyuntura musical ha puesto en vitrina al argentino Milo J, que hace trap y casi le rinde homenaje a Mercedes Sosa; a la banda chilena Candelabro, que también reivindica las identidades; y está el peruano A.chal, que recupera su origen con la chicha y el imaginario de la música urbana (tan de moda). ¿Cómo entender este nuevo momento?
La humanidad tiene un gran vacío existencial. Si bien las redes han conectado a la gente, eso no significa que estas conexiones sean orgánicas. La humanidad tiene un vacío de identidad y se genera un espacio. El ser humano no puede vivir sin identidad y termina siendo llevado por este impulso de preguntarse quién soy. La humanidad se ha homogeneizado demasiado. Yo creo que la humanidad se está aburriendo de sí misma, de ser igual en todos sitios. Entonces, creo que de manera natural está mirando hacia adentro, hacia sus culturas.
Parte de este momento es el boom de Los Mirlos. Acaban de anunciar una colaboración con Juanes. ¿Son el gran referente internacional que tanto hemos buscado?
Sí. Le ha tocado a ellos, pero pudo haber sido Los Mojarras, Miky González, Chacalón. El problema que hemos tenido en el Perú siempre es que no hemos creído en nosotros, no hemos creído en la potencia de nuestra cultura. Y hoy en día tenemos la posibilidad de poder sentirnos orgullosos de lo que somos a través de la música de Los Mirlos.
¿Y hoy sí creemos en nosotros?
Creemos más… Lo que ha pasado con Los Mirlos nos da la seguridad como peruanos de decir “está bien, voy a creer en mí, voy a perder el miedo a sentirme ganador, porque mira: otros están admirando nuestra música”.
Parte de la coyuntura es la aparición de tu nuevo proyecto musical Los Viejos Lesbianos.
(Risas). Hace unos tres meses nos juntamos con Luigi, el líder de Colectivo Circo Band, y nos animamos a reunir nuestros talentos. Ya tenemos nuestra primera canción grabada y pronto la publicaremos, se llama “La cumbia del morrocoy”, un tema sobre cómo el fanatismo religioso se ha metido en la política, y eso nos lleva a la barbarie. Y hay que enfrentarlo con el uso de la razón. Queremos usar la ironía, el sarcasmo, el humor.
Y me cuentas que usan la frase “cumbia caviar”.
¡Lo que vamos a hacer es cumbia caviar! Cumbia totalmente caviar. Queremos corroer esta cultura enferma, mercantilista, fanática religiosa, autoritaria que está ganando mucho espacio en el mundo. Me gustaría que, como en los años 90, las bandas de ahora se animen a decir lo que piensan. ¡Viva el caviarismo! Vamos a formar el Partido Caviar del Perú (risas).
Autoficha:
-“Soy Julio Fernando Pérez Luyo. Tengo 58 años. Nací en Lima. Ingresé a la Universidad Agraria para estudiar Zootecnia, pero la dejé por estudiar música. Antes de ser parte de La Sarita tuve una banda que se llamó Los Pérez. Llego a La Sarita por la escisión de Los Mojarras”.
-“A La Sarita entré como compositor y cantante. Las canciones más importantes son ‘Más poder’, ‘Mamacha Simona’ y ‘Guachimán’. Pero me gustan “Otra vida”, “Árbol”, “Mamacha Simona”; pienso que esta última canción define mi existencialidad”.
-“Estoy escuchando música clásica. Una de las razones para estudiar música es que quería entender la música académica, entender qué era una sinfonía, una sonata, entender cómo funcionaba una orquesta sinfónica. Estoy regresando a escuchar Beethoven, que tiene la misma energía que un metalero”.
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