Estudiante de pintura desde niño, vivió para el arte. Tras cumplir 20 ingresó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, para graduarse seis años después como profesor de dibujo y pintura. Su regreso a Lima sería inmediato. “Me encierro en la Av. Abancay y Grau a pintar y grabar. Se me perfora la úlcera. Sangre RH negativa, grupo A”, describía el propio pintor sobre aquellos días.