No sé. Quizás entré a un entorno donde no había muchos... cómo decirlo... Lo que pasa es que siempre me han visto como el blanquito del freestyle, o el pituco. Pero cuando nací, mi papá era taxista y quería ser músico; mi mamá fundó una empresa desde cero; al comienzo no sabían bien qué iban a hacer, y poco a poco la rompieron cada uno por su lado; y bueno, tuve las oportunidades que tuve, de estudiar en un colegio de clase media. Al comienzo en el freestyle no había mucha gente como yo, y siempre me atacaban por ese lado: “El rap es protesta y este no tiene nada que protestar”. Y yo era un chiquillo. Por un lado, había un contraste muy jodido, pero, por otro lado, también había una ‘diferencia’. Esa ‘diferencia’ hacía que la gente se fijara porque no era del entorno, y eso supongo que eso llama más la atención. Cuando empecé, hace seis años, era así. Pero yo fui con todo, me empecé a mover por todos los barrios de Lima; estaba convencido de que quería romperla y quería ganar Red Bull; la luché, entré y en el primer año gané Red Bull, y fue lo que me catapultó.