Un nuevo nombre está revolucionando el ámbito de la literatura española. Irene Reyes-Noguerol trabaja como profesora de colegio, pero escribe en sus ratos libres.
Su enfoque íntimo y personal al escribir cuentos han llamado la atención. Ha sido declarada por la revista Granta entre los veinticinco mejores narradores jóvenes en español. Galardones que la trajeron como invitada de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Lima.
La autora pudo hablar con Perú21 acerca de su visión de la literatura en los nuevos tiempos, y la relevancia de los cuentos en la sociedad.
Explica que se enfocó en escribir cuentos porque, para ella, no solo ha sido un elemento de comunicación, sino también el primer contacto de muchos con la literatura. Se trata de narraciones breves que pueden ser de leyendas a canciones de cuna. Asocia los cuentos con la imagen de colectivos culturales y con la identidad que generan.
Comenta que en España se da mayor prioridad a la novela que al cuento y ella, más bien, busca defenderlo. El cuento también lo asocia con la poesía.
“Son géneros con una limitación pero solo de manera literal. Aunque ambos sean breves, tienen la virtud de la intensidad, de profundizar y sumergir a los lectores en un instante muy específico de la vida de un personaje, y bucear en todas las posibilidades que tiene ese momento”, dice.
“Hace treinta años el lector común podía no haber leído a Homero o a Dante, pero sus referentes eran García Márquez…”.
Cree que con lo rápido que va la vida hoy en día, el cuento es perfecto para nuestros nuevos horarios, y llega a profundizar de una manera que no pueden las novelas.
El nombre de su nuevo libro, Alcaravea (Páginas de Espuma), lo puso en honor a su familia, su madre, abuela y bisabuela, que tenían la tradición de cantarles a los niños una canción de cuna, generación tras generación, y quería honrar aquellas historias y tradiciones orales, que también merecen un reconocimiento.
Le interesaba observar el aspecto del anonimato en la literatura y cómo después toma relevancia el ponerle nombre a los cuentos orales. La alcaravea es una planta de un olor agridulce, y ella quería reflejar eso en la literatura.
“Yo entiendo la literatura no como algo que deba atender a los extremos o a los puntos radicales, sino como algo que se fundamenta en esa zona intermedia de incertidumbre, que está mucho más vinculada también a quiénes somos nosotros. No me gustan las historias maniqueas donde hay buenos, muy buenos y malos, muy malos, sino justamente lo contrario, que los personajes sean redondos. No manipulables, tampoco, sino que se parezcan lo más posible a las personas. En este concepto, la alcaravea, el mezclar el amargor y la dulzura, la luz y la sombra, tenía mucho sentido. Aparte es una palabra muy sonora, muy bonita, y justamente porque siempre intento que haya una tendencia estética, pues pensé que esta palabra también condensaba ese sentido”, explica.
La obra también comenta sobre figuras históricas como Vincent Van Gogh y Lope de Vega, y los retrata desde un punto de vista más íntimo, más humano, y busca encontrar la conexión que tenían ellos con el arte e incluso la salud mental.
Reyes-Noguerol cree que la literatura está pasando por un cambio gracias a la apertura de las redes sociales, con varios autores compartiendo o promoviendo sus textos. Aunque, como maestra, cree que todavía hay un cierto rechazo de parte de los jóvenes a la lectura.
Ella considera que parte del problema son las mismas redes. “Están acostumbrados a un mundo digitalizado, donde la inmediatez es lo más importante. Se entiende que la literatura represente un esfuerzo de concentración para alguien nacido en un mundo de estímulos rápidos”, dice.
También subraya el incremento de escritoras en el mundo de la literatura, y que puedan obrar en público sin la necesidad de recurrir a anónimos ni pseudónimos. “Ahora hay distintas voces, distintos tonos, distintos estilos. Hay diferentes perspectivas y los personajes femeninos son más complejos. Hay una pluralidad de visiones. Una cierta universalidad”, reflexiona con optimismo.
DATOS
- Irene Reyes-Noguerol nació en Sevilla, España, en noviembre de 1997. Estudió Filología Hispánica con Premio Extraordinario y Máster en Educación Secundaria por la Universidad de Sevilla.
- Ha escrito los libros de cuentos Caleidoscopios (2016) y De Homero y otros dioses (2018).
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