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ARTISTAS HÚNGARAS

Bettina Bogdan y Krisztina Vellai: "Al circo ni la IA lo puede reemplazar”

Son parte del Festival Internacional de Circo del Perú: Pulso, reunión de lo más selecto a nivel mundial. Bettina y Krisztina proponen el trapecio viviente y vienen de girar con Cirque du Soleil. Perú21 entrevistó a las artistas húngaras.

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Bettina Bogdan y Krisztina Vellai.
Bettina Bogdan y Krisztina Vellai, artistas húngaras.
Fecha actualización:
12/07/2025 - 07:01
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Para Bettina, encontrarse con el circo fue como un acto de magia. Tenía 6 años y quedó maravillada con el magnetismo que estas personas diferentes podían transmitir. No recuerda con exactitud los actos que vio, pero aún aloja en la memoria la acrobacia aérea de una mujer, a quien veía como si fuera una diosa, divina y empoderada. No me lo dice, pero capaz quiso ser como ella. En ese momento no pensó “quiero ser una artista de circo”. “Pero la vida me llevó a este camino”, me dice la artista húngara.

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Krisztina también tenía 6 años. Y fue junto a su abuela que entró por primera vez a una carpa de colores. Tampoco significó demasiado; sin embargo, unos 10 años después volvió a un circo y conectó gracias a un acto de danza en el tubo. Ella ya era bailarina y siempre le encantaron los escenarios. “Sabía que este tipo de arte era lo que quería hacer”, me dice.

 

 

Las dos acaban de concluir una gira con el espectáculo country de Cirque du Soleil. Antes, sus proezas aéreas las han llevado a espectáculos en Suiza, Alemania, Dubai. Y ahora han aterrizado en Lima, donde son parte del Festival Internacional de Circo del Perú: Pulso, carpa que se levanta en Convexia Expo Center del Jockey y que tiene funciones hasta mañana. Encuentro que reúne a lo más selecto del circo mundial.

¿Cómo se conocieron? Una sabía de la otra, pero no eran amigas. De pronto, un día Bettina armaba un acto y pensó: “Ella sería la persona ideal, porque tiene cualidades que a mí me gustaría tener”. La lejanía inicial se transformó en amistad y, finalmente, en complicidad, en familia.

 

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Bettina Bogdan y Krisztina Vellai.

Krisztina Vellai y Bettina Bogdan.

 

¿Por qué hacen trapecio viviente?

Es muy especial porque representa el empoderamiento femenino. Es una manera en la que podemos plasmar toda esta creatividad, y sobre todo porque el guion es nuestro y toda la propuesta creativa ha sido hecha por nosotras. Una hace la parte física un poco más demandante, pero entre ambas se genera el soporte.

¿En qué aspectos se muestra el empoderamiento femenino?

Puede empezar con la energía femenina que se representa en el look, en cómo está el vestuario, pero más allá de eso es también el trabajo en conjunto, cómo nos complementamos, somos el soporte una de la otra, es por la actitud, somos digamos un dúo dinámico y hacemos actos que pueden parecer muy sutiles, muy elegantes, pero que son muy demandantes físicamente. Es este contraste entre lo que se puede ver elegante o suave o fácil y que en realidad requiere mucho esfuerzo; ese contraste realza nuestro empoderamiento.

 

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Bettina Bogdan y Krisztina Vellai.

 

Y también hay un cierto erotismo, ¿no?

Sí. El acto no tenía un fin sexual. Pero este imaginario colectivo que una mujer sobre otra ya representa algo sexual es lo que hace que la gente lo vea de esa manera, pero no está pensado de esa forma. Es verdad, a veces añadimos algunos elementos dependiendo del país donde lo desarrollemos. Pero el que hemos traído al Perú no tiene ese fin, es un fin de empoderamiento femenino. No es un espectáculo para mayores de edad, sino, por el contrario, está pensado en toda la familia. Incluso, los niños cuando ven el acto piensan que somos las chicas de Frozen, porque nos relacionan como princesas de Disney. La belleza del acto depende mucho de quién lo recibe. La mayoría de las personas que ven el acto nos felicitan mucho y no opinan que sea algo erótico.

Pese al mundo virtual, el circo mantiene su vigencia. ¿Por qué?

El entretenimiento en vivo o este tipo de actos es algo que ni la IA puede reemplazar. Es imposible. Hay otras formas de entretenimiento que la tecnología sí podría alcanzar o replicar, pero los actos que realizamos o, en general, el circo es algo que no se podría, no se equipara. Nos sentimos bastante seguras, porque la capacidad del cuerpo humano es increíble y ninguna tecnología podría acercarse a lo que podemos hacer.

 

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Bettina Bogdan y Krisztina Vellai.

 

¿Cuál es la magia del circo?

La belleza del circo está en su variedad, en que el espectador no sabe qué esperar. Y porque es para todos, de niños a adultos. Además, están todas las especialidades, hay personas que cantan, hay personas que hacen acrobacias, hay personas que actúan: desde un clown hasta alguien que hace acrobacias superdifíciles. En general, la comunidad de circo tiene esta reputación de ser muy amable, de ser una familia donde quiera que vaya, porque somos muy abiertos y es un lugar muy seguro para nosotras, y ahí recae el poder, en ese sentimiento de familiaridad que hay para poder aceptar a diferentes personas con diferentes características. No es como quizás el rubro de los cantantes donde tal vez hay un poco más de diferencia o competencia. Acá, por el contrario, nos agrupamos y nos damos soporte. Incluso, en el siglo pasado el circo era visto como el lugar de los raros o de las personas peculiares, pero el concepto de circo siempre tuvo una mirada familiar e inclusiva, donde ninguna rareza es mala; por el contrario, se forma una familia que conecta con estas diferentes características, abrazándolas y haciendo algo bonito de ello. La audiencia puede ver cómo toda esta familia con personas que tienen habilidades extravagantes pueden hacer un arte libre. El circo es el lugar donde las personas libres están haciendo arte. 

 

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Bettina Bogdan y Krisztina Vellai.

 

 

Autofichas:

 

-“Soy Krisztina Vellai. Tengo 25 años, también nací en Budapest. Estudié ballet clásico y después de cinco años fui una artista de baile moderno. Soy una artista de circo por default debido a todas mis experiencias previas”.

-“Para este trabajo en el circo hay que estar 100% concentradas. Un error puede ser fatal. Son cinco minutos de concentración. Conocemos nuestras reacciones, si alguien empieza a respirar diferente”.

-“Soy Bettina Bogdan, tengo 30 años. Desde los 17 años de edad me dediqué a trabajar en el rubro de circos. Entré de frente a la escuela de acrobacias; entonces, desde esa edad me dedico a este arte”.

-“Nos hemos presentado en los lugares más prestigiosos para el circo en todo el mundo, sobre todo en la zona norte del planeta. Y ahora, luego de pasar por Lima, Perú, seremos parte de un acto ruso, pero aún no tenemos todos los detalles”.

 

 

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