Ricardo Darín la llamó por teléfono. Era un día de julio de 2017. “Tengo que hablar con vos”, le dijo. La buscó en su casa y le propuso ser parte de Escenas de la vida conyugal, que se estrenaba tres meses después en Madrid.
Ana Torroja, que fue parte del icónico grupo Mecano, vuelve a Lima. Perú21 entrevistó a la artista española.
“No tenés que responderme ya, tomate dos días para pensarlo”, agregó Darín con serenidad y cierto escepticismo.
La hija de Andrea Pietra tenía siete años y le preocupaba cómo se iba a quedar ella. Pero llegó su pareja —con la que hoy cumple 27 años de relación—, se lo contó y él le dijo: “No podés no hacerla. Yo estoy acá, me quedo con Ani o te acompañamos”.
Al día siguiente llamó a Darín. “Ya sé, me vas a decir que no”, se adelantó. “No, te voy a decir que sí”.
—Como buena kamikaze, dije que sí sin pensarlo —me dice Andrea desde su casa en Buenos Aires—. Estrené bastante nerviosa, pero la verdad es que hace nueve años que la vengo disfrutando cada día más, cada vez es más profunda y va en evolución como nosotros mismos.
Escenas de la vida conyugal, escrita por el célebre Ingmar Bergman (Suecia, 1918-2007), vuelve a Lima con Darín y Pietra para protagonizar las siete escenas de la obra. La presentarán en las tablas del Auditorio del Pentagonito, bajo la dirección de la icónica Norma Aleandro. Agotó sus tres primeras fechas y acaban de sumar dos nuevas presentaciones: el 25 y 26 de abril.
—Me parece que es un regalo para un actor o una actriz. Tiene todos los matices que uno puede hacer. Es un ejercicio teatral donde casi no hay nada en el escenario, más que la actuación y la conexión entre los dos actores.
Una historia que retrata a una pareja marcada por el amor, la rutina, las tensiones y la separación.
HACE MEDIO SIGLO
Bergman se casó cinco veces y cuatro se divorció. En 1973, la población de Suecia superaba los ocho millones. Según se dice, la mitad del país siguió la miniserie. “Los cines podían cerrar esas noches, las calles estaban desiertas, tuve que cambiar de teléfono… ¡Me convirtieron en una especie de consejero matrimonial!”, confesó alguna vez el autor.
Escribir el guion le tomó tres meses. Fue concebida para la televisión, con cinco horas de duración distribuidas en seis capítulos. Saltó a la TV mundial y luego al cine en una versión simplificada. El siguiente paso fue ingresar al teatro y en 1981 la estrenó en el Marstall de Múnich, Alemania. Desde entonces, ha sido adaptada múltiples veces.
Corre el rumor de que, tras la emisión de la miniserie, la tasa de divorcios en Suecia creció y el tiempo de espera promedio para recibir terapia de pareja en Estocolmo aumentó de tres semanas a tres meses.
—¿Cómo encaja esta obra en los tiempos actuales?
—Es un tema universal. Mi hija, que es adolescente, viene con sus amigas a ver la obra y la entiende perfectamente.
La primera vez que Andrea Pietra vio Escenas de la vida conyugal tenía alrededor de 20 años, era estudiante de teatro y corría la década del ochenta. En el escenario del Blanca Podestá de Buenos Aires la protagonista era Norma Aleandro, la hoy directora de la obra.
—Quería ser esa actriz, Norma Aleandro. Fue de esas actrices que decís: “Ojalá algún día pueda trabajar con ella, aunque sea un poquito”.
EN NOMBRE DE DARÍN
La mejor amiga de Andrea fue la hermana menor de Ricardo Darín. Falleció el año pasado. Se conocieron en el tránsito de los ochenta a los noventa.
—¿Cómo es trabajar con Darín?
—Es un compañero que te devuelve la pelota, no se la queda él. Le gusta que la obra salga muy bien y que los dos estemos muy bien.
—¿Qué se aprende de él?
—Y, se aprende mucho. Es un tipo que es el número uno acá en el país. En España podría ser uno de sus actores más valorados. Tiene una humildad... y sigue siendo el mismo tipo de siempre que camina por la calle, que en España nos tomamos el metro para ir al teatro, que para y saluda a la gente: es cero estrella.
—Y tiene una sabiduría particular, ¿no?
—Es muy austero, su mirada está en el valor de las cosas más simples…
¿INFIEL O DESLEAL?
—Gabriel García Márquez decía que la infidelidad no es lo mismo que la deslealtad. Y eso está presente en la obra. ¿Tiene razón?
—Sí, no son lo mismo. En la obra hay una infidelidad, pero hay una lealtad. La infidelidad es tal vez menos dolorosa que la deslealtad.
—¿Se perdona una infidelidad?
—Creo que sí... Si me lo preguntabas a los 20, te decía que no; si me lo preguntabas a los 30, te decía que no; me lo preguntas ahora, que tengo 58, y digo que sí. Todos somos humanos y algunas cosas te pueden marear un poco. Yo creo que sí, que se puede perdonar, depende de cómo sea también y cuánto dolor te lleve. Pero no me ha pasado o no me he enterado (risas).
Dato:
-El Auditorio del Pentagonito está ubicado en la avenida Paseo del Bosque 740, San Borja. Las entradas están disponibles a través de Teleticket con precios que van desde S/50 hasta S/474.
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