PUBLICIDAD

Altamar, la cerámica peruana que conquista las mesas de los mejores restaurantes

Fundado en 2017 por Nagib Zariquiey y su madre, la ceramista Diana Morcos, Altamar nació como un taller de exploración personal en Barranco.

Imagen
ALTAMAR
Nagib Zariquiey, fundador de Altamar Ceramic Studio.
Fecha actualización:
10/11/2025 - 14:13
Escucha esta nota

El camino de Altamar Ceramic Studio cambió para siempre en 2019, cuando Central —uno de los mejores restaurantes del mundo— buscó a un nuevo proveedor capaz de crear un vaso inspirado en el océano. 

La pieza, hecha a mano y con texturas volcánicas que evocaban la costa peruana, se convirtió en el inicio de una alianza creativa que hoy continúa. 

Desde entonces, Altamar no ha dejado de crecer: sus diseños forman parte del servicio de mesas de hoteles Belmond como Monasterio (Cusco), Río Sagrado (Ollantaytambo) y Miraflores Park, así como de restaurantes como Mérito, Maido y cafeterías de especialidad como Three Monkey. En cada uno de estos espacios, sus piezas no solo acompañan la propuesta culinaria: la completan. 

Imagen
ALTAMAR

Fundado en 2017 por Nagib Zariquiey y su madre, la ceramista Diana Morcos, Altamar nació como un taller de exploración personal en Barranco. Ella llevaba casi diez años dedicada a la cerámica sin un espacio propio; él estudiaba Arte y Diseño Gráfico, con un interés creciente por la escultura. 

Lo que empezó como un lugar íntimo para experimentar se convirtió en un laboratorio creativo: arcillas coloreadas, engobes formulados en casa, esmaltes propios y técnicas que van del torno al pellizco. El resultado: piezas minimalistas, de texturas orgánicas, con una paleta marcada por azules profundos que remiten al mar peruano.

La búsqueda técnica ha sido clave. Altamar desarrolla esmaltes experimentales —incluyendo vidrios hechos con cenizas de árboles— y trabaja superposiciones que generan superficies únicas. 

Imagen
ALTAMAR
Piezas minimalistas, de texturas orgánicas, con una paleta marcada por azules profundos que remiten al mar peruano.

Esa combinación de investigación, sensibilidad artística e intuición los convirtió en socios creativos de una industria gastronómica que necesita objetos capaces de elevar su relato. No sorprende que su vajilla esté presente en cocinas de autor de Lima, Cusco y el Valle Sagrado, ni que nuevas cafeterías y hoteles los busquen para crear piezas exclusivas.

Además del trabajo para restaurantes, Altamar produce colecciones limitadas para su showroom —una especie de gabinete de curiosidades dentro del taller— y para tiendas como Dédalo y Voma & Amigos. También realizan envíos a mercados como Estados Unidos y Panamá.

Imagen
ALTAMAR
Taller de Barranco. 

FORMANDO ARTISTAS

La formación es otro pilar fundamental. A través de Altamar Learn, ofrecen talleres de modelado y formulación de esmaltes. Con más de siete años de experiencia, han acompañado a alumnos que regresan durante meses y hasta años para desarrollar una propuesta personal. 

“Queremos que la cerámica no sea una experiencia superficial, sino una formación real”, afirma Zariquiey en dálogo con Perú21.

Para él, el creciente interés por la cerámica hecha a mano responde a algo más profundo: el deseo de volver a lo tangible. “Una pieza de cerámica tiene una esencia humana. Es única, está impregnada de naturaleza y te acompaña todos los días”, dice.

Con tres ejes claros —vajilla para gastronomía, enseñanza y piezas de autor— Altamar sigue expandiéndose con una visión firme: consolidarse como un referente de la cerámica contemporánea peruana y reafirmar, desde su taller en Barranco, la potencia creativa que nace de la biodiversidad y la identidad del país.

Recibe tu Perú21 por correo electrónico o por WhatsApp. Suscríbete a nuestro periódico digital enriquecido. Aprovecha los descuentos aquí.

VIDEO RECOMENDADO

TAGS RELACIONADOS
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD